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jueves, 19 de septiembre de 2019

Fernweh significa «dolor por lo lejano»

¡Saludos de nuevo! Hoy, presentamos:



Ficha


Autor/a: Varios
ISBN: Nuestra copia no tiene.
Tamaño: 134x204 mm.
Número de páginas: 174 páginas.


Sinópsis


Esta antología de ciencia ficción, fantasía y terror gira en torno a la palabra «fernweh», que en alemán significa «dolor por lo lejano». Esta expresión representa la nostalgia por querer descubrir el mundo, por salir de nuestra zona de confort. Y es esa exploración del universo la que queremos transmitir con los doce relatos seleccionados.

En Fernweh: rumbo a lo desconocido viajaremos a La Palma, el Cantábrico y varios pueblos de la sierra; a versiones posapocalípticas de la Tierra, ya sea por un invierno nuclear o por su desertización, y conoceremos otros planetas, algunos helados y hostiles y otros en los que cada gota de agua será la diferencia entre vivir y morir.

Estas aventuras son obra de los siguientes autores: Leticia Goimil, Laura Alonso Ameyugp, María Elena Carpio, Sara Mascaraque, Lucybell Haner, Iván Mayayo Martínez, Raquel Arbeteta García, Alfred Almasy, Cristina Ogando, Marina Tena Tena, Rafael Díaz Gaztelu y Rubén Rodríguez Risquez.

Prólogo y epílogo de Javier Miró.

Reseña


Estamos hablando de una antología con doce relatos, aparentemente, no relacionados entre si. Cada uno de ellos se engloba en su propia categoría climática; tenemos así unos relatos ambientados en un clima frío, otros en clima templado y por último en clima cálido.

Al tratarse de tantos relatos, tenemos una amalgama de personajes muy variada por lo que en esta reseña no vamos a hablar de ellos. No obstante, encontramos que están muy bien construidos en reglas generales.

Tenemos diferentes formas de enfoque en cada uno de los relatos. Así, en un momento dado estamos leyendo en primera persona, en tercera ¡e incluso en segunda! Sí, habéis leído bien, segunda persona. Esto significa que el narrador le habla directamente al lector y es el lector el «protagonista» de la historia. Os pongo un ejemplo, en lugar de decir «Decidí subirme a la noria» o «decidió subirse a la noria», la autora pone «decidiste subirte a la noria». Del mismo modo que os hablaría un Director de Juego en cualquier juego de rol. Reconocemos que es la primera vez que leemos un relato bajo esta característica y que nos ha resultado..., perturbador. Al no estar acostumbrados a este tipo de lectura era de esperar, supongo. Además, el relato de por si ya es muy tenebroso.

Y es que en esta antología tenemos, sobre todo, relatos de sci/fi más que de fantasía pura y dura, aunque los haya. Todos y cada uno de ellos giran en torno a una idea concreta, cada cual la suya: supervivencia, autosuperación, la búsqueda de la esperanza, la redención, el sacrificio... Y aunque, en su estilo, cada una cumple de un modo u otro su cometido, se tienen entre si una tensión que no queda clara en un principio.

Obviamente, el centro vehícular de las historias es el clima en el que transcurren. Así, las historias en clima helado suelen transcurrir en entornos helados o muy, muy fríos, los templados en junglas o selvas y los cálidos en desiertos. Estas historias tiene su propia mitología pues nos trasladan a lugares extraños, con gente extraña incluso en otros planetas o mundos. Historias terrestres también son contadas, en los tres climas, y estas son curiosas tanto en cuanto tocan temas postapocalípticos. Este punto también es un centro común a todas, ya bien se haya producido ese apocalípsis como si son los propios protagonistas quienes viven su propia extinción.

Como ya mencionamos, giran en torno al clima y con el género de la ciencia ficción como bandera, pero eso no impide que haya cabida para otros géneros, aquí abocados a subgéneros, como son el terror, la intriga, el suspense, la aventura... Estos subgéneros aderezan el entorno común dentro de esa sección del recopilatorio. Por tanto, la parte cálida siempre tiene al desierto y la arena como condición primordial y es donde la historia se desarrolla pasando a ser un personaje más.

Nos gustaría hacer una reseña de todas y cada una de las historias, pero eso haría esta entrada demasiado larga.

¿Cómo están construidas las historias? Pues al ser cada una de un autor diferente es imposible no encontrarse ante un mar de puntos de vista cada cual más propio y personal. Sin entrar en spoilers, cabe destacar en este punto la historia de la orco o de la familia embarcada en una nave biomecánica en hibernación para buscar una nueva Tierra. En una nos hablan de la redención y de la lucha por hacer lo que se considera correcto, al margen de normas sociales (de clan en este caso) e ir más allá del odio y la otra nos habla, sin medias tintas, de la importancia de la familia, de permanecer con los tuyos y de luchar por ellos mientras luchas por mantenerlos a salvo y rescatarlos del peligro inmediato que se avecina. Ambas historias, como otras en el libro, ahondan en preguntas tales como: ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿qué harías, o no harías, ante tal o cual situación? Ahondan, pues, en el alma humana y lo hacen sin tapujos y sin medias tintas la mayor parte de las veces. Es imposible no olvidarse que ahondan, también, en lo más oscuro del ser humano, quitando la venda de ese monstruo que acecha dentro de cada uno.

Antes de cada una de las historias se ofrece al lector un pequeño biopic del autor o autora del relato que va a continuación, dando más visibilidad a cada uno de los autores participantes.





Opinión personal


No todos los relatos fueron muy de nuestro gusto, algo esperable, pues al ser tantos y variados siempre hay alguno que gusta más que otros. En términos generales aprueba, aunque tiene ciertos relatos que encontramos flojos y, unos pocos, sobresalientes. En este término el relato final, con el que el libro cierra. No haremos spoilers, pero ese relato te deja con ganas de saber más, de querer conocer qué ocurre luego y, a este servidor que escribe, le despertó más interés que, por ejemplo, el relato contado en segunda persona.

La idea de usar como medio vehicular el clima nos ha resultado estupenda. Es obvio que es lo que nos llamó la atención, pero achacamos un problema a la hora de usar el clima cálido, pues todos y cada uno de ellos, transcurren en desiertos de un tipo u otro. ¿Es que un clima cálido significa desierto obligatoriamente? España es de clima cálido y no todo es desierto. Así, el clima templado, que solo cuenta con dos historias, se nos antojó cojo por esta misma razón: necesitaba una historia más.

Sobre el nivel de escritura, pues es difícil dar una valoración. Muchos de los autores son noveles y eso siempre pasa algo de factura, se quiera o no. Por esta razón, no entendemos como algunos relatos, redactados por autores que han ganado concursos literarios, les falte chicha. Algunos son muy ambiciosos y otros, parece, que las ideas iban y venían a medida que se iba escribiendo sin tener un camino claro sobre dónde se partía y a dónde se quería llegar.

Esto nos lleva al último relato, el que cierra el libro y da coherencia al resto de historias independientes. Hemos tenido la sensación de que se colocó ahí en último lugar, como una idea de última hora más que algo planeado con anterioridad —situación que probablemente fuera así y esto no sea más que una sensación nuestra—, dejándonos con la cosa de que ahí es dónde estaba la historia y que debería haber empezado con ese arco argumental para luego meter todas y cada una de las historias, en lugar de dejarlo para el final y, además, con un final tan abierto. Es que, ¡ahí, ahí tenían el libro!

Para terminar, una serie de relatos entretenidos en su mayoría cuyo sentido no se encuentra hasta el final, y el final, es como un coitus interruptus dejándote con ganas de más.

¡Hasta la próxima reseña!

¡Seguid leyendo!


Valoración





martes, 17 de septiembre de 2019

El fénix de hielo

¡Bienvenidos una vez más a la Atalaya! Hoy, presentamos:


Ficha


Autor/a: Erya
Twitter: @eryaescribe
ISBN: 978-84-9477117-2-9
Tamaño: 110x180 mm.
Número de páginas: 87 páginas.


Sinópsis


Dicen que nada puede escapar de la guardiana. Es más rápida que el viento, más fuerte que un gigante, más fría que el corazón de un dioscuro.
«Yo soy el dioscuro del norte. Yo gobierno la ciudad de Ahtti y todo lo que la rodea, y nadie me va a arrebatar el poder.
Mi hermano ya me ha advertido sobre un grupo de incautos que se acerca a mis dominios con intenciones perversas, pero estoy preparado para ellos. La guardiana de Ahtti nunca me ha fallado. Tampoco lo hará esta vez. Ella los detendrá.
Y si tienen la fortuna de llegar hasta mí, mejor... Tengo una sorpresa para ellos».


Reseña


¡Estamos de vuelta en el mundo de Erya! De vuelta en sus misterios, sus personajes y sus paisajes. De vuelta a ese viaje que nuestros héroes emprendieron para descubrir el significado de las runas del mapa. 

Os avisamos desde ya, si no has leído «El pergamino de la reina», no sigas leyendo. ¡Que no, que no leas narices! En serio, no lo hagas..., que no..., lee la otra primero..., vale, avisado estás.

Este segundo tomo, segundo capítulo me atrevería a decir, se centra mucho más en las relaciones entre los personajes. 

Tenemos a una Erehna mucho más interesante, su personaje gana personalidad y protagonismo en esta parte. No quiero extenderme demasiado con ella pues tendría que destripar cosas del argumento, solo diré, que me encantó el modo en que Erya la trató y la construyó. Imposible no quererla.

Dedk es otro personaje que ha ganado muchos enteros en esta aventura. El personaje pega un giro muy interesante, que obviamente no diré, pero que a nadie puede dejar indiferente (y si te deja indiferente, de verdad, vuelve a leerlo porque no has cogido todo el fondo del asunto. No en serio, reléelo). Mi opinión sobre él ha cambiado radicalmente, dos veces. Si para bien o para mal es algo que cada uno de vosotros debe decidir. 

Oione, la pequeñaja que acompaña al resto del elenco por las tierras del continente de Anbes. En esta historia se mantiene casi en la oscuridad. Me hubiese gustado saber más cosas de ella y ahondar pero lo hace muy superficialmente, solo soltando zarcillos pero están ahí y la razón, estoy seguro, será revelada más adelante. Sigue hablando sola pero empiezo a pensar que..., en fin, Oione es muy agradable, a veces adorable y otras..., otras... A ver, alguien debería decirle a esta niña que hay cosas que no se tocan, ¿vale? ¡Porque se ve que nadie se lo dijo y luego pasa lo que pasa!

Fhiro. Si existe un personaje que atraiga más que Fhiro es Erehna, pero con el permiso de ella vamos a dejar a Fhiro como todo un imán. Sale poco, sí, poco. Me hubiese gustado que tuviese una parte sola para él, pero eso probablemente diese mucha más información sobre el personaje de lo que se quisiera. Aceptémoslo, a Erya no le gusta deshilar demasiado sus personajes con rapidez, si no dándonos únicamente pequeñas perlas de los mismos, pero sé que ella tiene una buena cantidad de notas sobre cómo son y, lo más importante, quiénes son. Esto queda muy claro en Fhiro y en su Oerara la lince que lo acompaña. Lo que nos cuenta Erya sobre Fhiro en este segundo capítulo tiene mucho que masticar. Personalmente me ha gustado mucho en relación a cierto evento que sucede hacia el final del relato. Ahí lo dejo.

Vamos, pues, ahora con un personaje que, si recordáis la anterior reseña, nos levantó tantas antipatías como Joffrey de GoT. Sí, hablamos del rey Cudrinn (¿no avisamos de que si no habíais leído la anterior no siguierais? Ahora no queremos quejas. ¡Chsssst! ¡Que no! Que avisamos arriba y está en negrita). A este personaje nos apetecía darle dos bofetadas a mano abierta pero bien dadas. Vale, pues resulta que empieza siendo exactamente igual de pedante y gilipollas y, entonces, en un momento determinado del relato y a punto de armar el brazo para ponerle la mejilla como un tomate..., ¡va Cudrinn y hace algo totalmente inesperado para él! Juaaaaas. Para que hablen de evolución de personajes. ¡Toma jeroma! (perdonad, uno que es de los ochenta). Un aplauso aquí pues veo a Cudrinn con otros ojos ahora. ¿Y vosotros? ¿También lo haréis? Dejadnos vuestra opinión en los comentarios pero recordad ser respetuosos, ¿vale? Es gratis.

Por supuesto, en este capítulo tenemos un nuevo personaje. Nuesenya se llama (si os cuesta pronunciarlo, tranquilos, no os pasa nada en la lengua, es que sois humanos). Pues Nuesenya se presenta en seguida como un personaje misterioso (sí, en los relatos de Erya todos los personajes son opacos y nada transparentes) y aunque muchos calaréis al personaje enseguida, os aseguro, que está muy bien construido. Para mí es el Gandalf de este relato. Vale, Gandalf es decir mucho, pero creedme, poco le falta. Y no, no es una maga ni nada parecido. Se presenta como una anciana, de aspecto frágil pero enseguida se convierte en un gran activo para el equipo. 

Pasando al tema de construcción de la historia, nos revelamos ante otro relato muy bien llevado. Fluido, fácil de leer y con esa batuta que Erya esgrime cuando tiene a sus personajes construyendo la historia. Es algo que, aquí en la Atalaya, admiramos. La historia no lleva a los personajes por diferentes eventos si no que son ellos, quienes con sus decisiones y personalidades, van construyendo los diferentes eventos. Por otro lado, aquí tenemos otra «roadbook» si me permitís el término. Casi toda la historia se basa en ir del punto B al punto C haciendo mucho hincapié en los eventos que suceden durante el viaje. Gracias a eso, los personajes van creciendo y volviéndose mucho más tridimensionales. 

Tenemos antagonistas en esta aventura. Algunos totalmente secundarios pero otros principales. No puedo hablaros de ellos u os destriparía parte de la trama. Quiero hacer mención, no obstante, a uno en particular: Garrock. Atentos a este personaje que dará qué hablar. Si esperabais que el antagonista principal fuera el dioscuro del norte, me temo, que os equivocáis de medio a medio. Os hablaré, no obstante, de Garrock.

Garrock es un comerciante de Calanna, ciudad a la que hay que echar de comer a parte. Este comerciante tiene una forma muy curiosa de hacer negocios pero Erya no deja pasar la oportunidad de lanzarnos un mensaje muy claro con él. Es rudo, terco, peligroso como no podéis imaginar y, lo que lo hace más peligroso si cabe, es que es astuto. No es el clásico antagonista que está ahí para que los héroes le despachen en combate singular, no. Está por otras razones. ¿Qué razones? Ah, buena pregunta.

Como ya sabéis, no hacemos spoilers y en esta historia hay muchos, por lo que no puedo contaros más sin revelar detalles de la trama. Hacerlo sería un crimen y quiero conservar mis brazos.  Hablando de brazos, no os perdáis el homenaje que Erya se marca al clásico Aladdin (la de animación). Encantador.

No tendremos muchas escenas de acción en esta aventura y, las pocas que hay, me resultaron insignificantes. No hace avanzar la historia metiendo escenas de acción pero «El fénix de hielo» no las necesita. Hay mucho que contar y poco tiempo para andar sacando la espada, aunque no por ello no tengamos alguna que otra dosis, pero ya os digo, no esperéis combates épicos esta vez. No los hay. 





Opinión personal


¿Sabéis esa sensación que os queda al final de una temporada de una serie televisiva que os gusta mucho pero os deja con un hype enorme? ¿Que solo podéis soltar un ¡la madre que los parió!? Pues así nos quedamos en la Atalaya. ¡La madre que parió a Erya! En el primer libro ya había dejado claro que era una maestra en el arte de dejar con la miel en los labios al lector y hacerle desear más, pero jolín, aquí sube aún más de nivel.

No es necesario decir que esta nueva entrega nos ha enganchado tanto, o más, que la otra y encima no nos ha defraudado nada. Quiero mencionar que también da para debates la historia. Me imagino en un bar, alrededor de unas bebidas fías, tortilla de patata (¿qué pasa? Me gusta la tortilla de patata) mientras se debaten pasajes y decisiones de los personajes. Sí, ¡una historia de ochenta y siete páginas da para un buen rato de discusiones frikis! Si eso no os hace sacar una sonrisa quizá deberíais volver a Crepúsculo (es broma, leed lo que queráis. ¬¬).

Y hasta aquí esta entrada.

¡Leed mucho!

Valoración

(Y seguimos sin mapa)




martes, 3 de septiembre de 2019

Dioscuros - El pergamino de la Reina

¡Bienvenidos otro día más a la Atalaya! Hoy, presentamos:





Ficha


Autor/a: Erya
Twitter: @eryaescribe
ISBN: 978-84-9477117-2-9
Tamaño: 110x180 mm.
Número de páginas: 85 páginas.



Sinópsis



Un pergamino secreto parece contener la respuesta a todas sus preguntas, pero la´única forma de descifrarlo es acudir a los mismos dioscuros
«Yo soy el dioscuro del oeste. Yo domino todo el reino de Svilda y castigo a quien osa rebelarse contra mí, aunque a veces puedo ser magnánimo.
¿Quiénes son estos que buscan descifrar las runas del pergamino? Una bibliotecaria en busca de venganza, un borracho con una historia heroica, un rey destronado, una doncella que habla sola y un cazador con una pata de palo. La muerte de su reina les ha dejado indefensos. Sonrío. 
Ingenuos..., ¿de verdad creen que les ayudaré a destruir a mis hermanos?»


Reseña



Erya nos trae una historia fantástica ambientada en un universo medieval fantástico increíble. El mundo de Svilda se presenta ante el lector con esa sensación de tangibilidad tan propia de los mundos bien construidos. Desde sus primeras páginas nos mete de lleno en su universo, en sus gentes, permitiéndonos sentir que ese mundo ya estaba ahí, para ello, no se molesta en explicar al lector cómo es ni que hay detrás de todos los personajes que nos va presentando. Más bien al contrario, deja que el lector se deje llevar por sus descripciones, sus personajes y la forma que tienen de relacionarse entre ellos. Nos habla del mundo como si ya lo conociésemos y eso le permite centrarse en una aventura que, desde que empieza, no baja el ritmo ni un instante lo que hace que nos mantengamos enganchados a sus páginas hasta el final.

La ambientación es la que cabría esperar en un universo medieval fantástico pero con un giro de tuerca. Al no existir un narrador que nos hable del mundo antes de comenzar la historia, todo cuanto podemos hacer es dejarnos llevar. Sin embargo, durante todo el relato hay la sensación de que existe mucha más información de la que se ha revelado en sus páginas y uno desea saber más. Se tiene la certeza de que es un universo rico en matices y detalles. Las leves pinceladas que se van vislumbrando durante la lectura apenas sirven para abarcar la magnitud del mundo de Svilda. El cambio de paisajes y zonas es muy rico en elementos, no es difícil imaginarse una ciudad, un camino o un palacio y su interior gracias a las descripciones de Erya, quienes, no obstante, no son extensas pues se mantiene fiel a un ritmo constante que no entiende de pausas para descripciones innecesarias.

Erya nos habla de luchas de espadas, de hechicería y de traiciones y luchas internas mediante el uso de sus personajes. No hay un narrador que nos cuente qué ha pasado hasta llegar aquí por lo que son los propios protagonistas de la historia quienes, mediante unos diálogos muy bien elegidos, van soltando zarcillos de información. Así, no solo logra mantener la atención del lector si no que va sembrando el camino para futuros eventos.

Si en algo radica la fuerza del relato es en sus personajes y sus relaciones. No existe un solo personaje que no tenga su propia personalidad y que esté, además, bien definida y marcada incluso aunque sean personajes secundarios, como el tabernero, cuya aparición es breve pero hace imposible que el lector se olvide de él. 

Para poder entender cómo Erya ha construido a sus personajes y, con ellos, su historia es necesario que hagamos una analogía que, estamos seguros, muchos entenderéis; si tuviéramos un grupo de jugadores de rol jugando a cualquier juego de ambientación medieval fantástico tendríamos a los protagonistas de «El pergamino de la reina». No porque sean un grupo de caballeros de la mesa cuadrada o unos tira dados, ni mucho menos, si no por lo bien cohesionados que están. 

El primer personaje que conocemos es Erehna, es una bibliotecaria que para nada trabaja en una biblioteca al uso —y no añadiremos más para no hacer un pequeño spoiler que es muy curioso —. Será ella la que, de algún modo, impulse la creación del grupo, un grupo que es formado más por el azar y la casualidad que por la necesidad en si misma. 

El segundo personaje que Erya nos presenta se escapa de los estereotipos que podríamos esperar en este tipo de libros de aventuras (porque «dioscuros» es una historia de aventuras ante todo), huyendo completamente de esa imagen de caballero andante o pícaro de buen corazón. No. Dedkare no encaja en estos estereotipos ni por accidente. Cuando lo conocemos en el relato ni siquiera da por creer que vaya a ser partícipe de la historia.

Luego tenemos a una doncella, una niña realmente, llamada Oione que pone al lector, en más de una ocasión, de los nervios incluso nos causa escalofríos. No sabemos si tiene una amiga imaginaria, sufre de doble personalidad, se hace la loca o le han pegado muy fuerte en la cabeza y habla con fantasmas. En pocas palabras, es un martirio de personaje y, sin embargo, encaja como un guante en este grupo tan variopinto.

Cudrinn es incluso más insoportable que Oione, pero por motivos totalmente diferentes. A este personaje te dan ganas de darle dos bofetones a mano abierta y, la verdad, a Erehna y a Dedkare os aseguramos que le tienen incluso más ganas que nosotros. Es un quejica, pero no un quejica con razones, no, si no un niño llorón, consentido y, lo sabemos bien, si estuviera en la posición que añora estar sería un auténtico déspota. Vale, lo admitimos, nos cae mal. Es un capullo. Y el hecho de que nos caiga tan mal como Joffrey en GoT es porque es un personaje redondo de lo bien planteado, construido y llevado que está. 

Y este grupo lo cierra un cazador tullido llamado Fhirodall o Fhiro como le llaman sus amigos. Mi compañera, no lo niega, está enamoradita de él y a mí me tiene negro, no el personaje, ella. Pero hablemos del personaje. Este sí es algo estereotípico, pero lo es dentro de este arquetipo de personaje en aventuras fantásticas como esta. ¿Por qué? ¿Porque qué clase de cazador no lleva una mascota? Y Fhiro la lleva, vaya si la lleva: Un lince el tio. El animalico se llama Oerara y, la verdad, solo le falta hablar que, este que escribe espera, que en el resto de libros lo haga. O venga, es un mundo fantástico si hablase sería la releche (ahí lo dejo).

Y estos son nuestros protagonistas. Como veis encajan perfectamente dentro de un universo medieval fantástico y, además, en el tipo de relato que Erya nos invita a leer. Por eso, anteriormente, comentábamos el parentesco con una aventura rolera. Sabemos que la autora (la hemos preguntado, ¿vale?) ha jugado a rol en el pasado y se nota. Se nota en la construcción de la aventura, en como los, permitirnos de nuevo la comparación, encuentros se suceden y se resuelven. Otro parentesco que le sacamos es que nos ha dado la sensación de leer el capítulo piloto de una serie de televisión. En especial por el arco final de la novela y cómo termina.

En suma, un universo muy rico, bien explicado sin entrar en detalles aburridos con unos personajes que nos llevan de la mano por su mundo, tangible, cierto y real hasta el punto que cuando cierras la novela deseas volver a él.

¿Y los malos? No hemos hablado de los malos. 

Los malos en esta historia son.., bueno, son malos desde según qué punto de vista. No tenemos el típico malo al uso, es decir, el malvado hechicero/rey/guerrero/lo-que-queráis-poner-aquí. No, tenemos unos personajes, llamados dioscuros, que dominan este mundo como terratenientes pues cada dioscuro domina un punto cardinal diferente. ¿Son malvados? Bueno, ¿es un rey que intenta mantener sus tierras y a sus gentes y evitar conflictos malvado? ¿el fin justifica según qué medios? Son preguntas que la autora, a través de sus personajes (te hablamos te a ti Ded) va soltando al lector para que sea él quién decida si lo son o no.





Opinión personal

Leer una novela de fantasía medieval no siempre es un ejercicio de entretenimiento, pues el autor o autores, suele pararse mucho a explicar su mundo a los lectores y eso puede llevar a pausar mucho el ritmo narrativo. Esto no sucede en Erya y sus «dioscuros», ya no porque el número de páginas del relato sea pequeño, si no porque la propia historia está muy bien construida así. Las aventuras y desventuras de este grupo son muy entretenidas y, aun en poco espacio, Erya nos llena de detalles y matices.

A nosotros nos encanta la novela así como su desarrollo y construcción. Esta es la primera novela de un grupo de cuatro y, entre todas, sí, tendríamos un libro más grueso (que esperamos que algún día salga un recopilatorio de esas características) pero de momento el formato nos encanta. Es un libro de bolsillo de reglamento, es cómodo de llevar y más aún de leer y admite no una, si no varias relecturas porque no aburre.

Erya nos parece una escritora magistral, poder contar tanto en tan poco espacio no es fácil y hacerlo con esta soltura, elegancia y maestría..., en fin, es increíble.

El dioscuro que aparece en la novela, sale poco tiempo, pero el suficiente para dejar claro que son algo más que un personaje que tocaba que estuviese. Tiene efecto en todos y cada uno de los personajes protagonistas y, algo me dice —pues mi compañera ya leyó tres de los cuatro libros y no me suelta prenda —, que tendrá más repercusión en libros venideros. Libros cuya reseña también os traeremos.

Como sabéis, siempre buscamos alguna pega, aunque sea pequeñita, pues la perfección no existe, por lo que si tuviésemos que buscarle una pequeña pega a la historia es la siguiente: ¡no hay mapa dibujado! Y es que habría sido genial tener un mapa del mundo de Erya. Así que, desde aquí, lanzamos el guante y gritamos «¡queremos un mapa, queremos un mapa!».

Gracias a todos por llegar hasta aquí y esperamos que disfrutéis de su lectura tanto como nosotros leyéndola. 

Valoración

(Aunque le falta el mapa)

jueves, 15 de agosto de 2019

Viajar en el tiempo es fácil, ¡si sabes cómo!

¡¡¡Hola visitantes de la Atalaya!!!

Por primera vez tenemos un subtítulo para una reseña: Sopa de Ganso.

Hoy os traemos otra novelette de la editorial LiterUp. En este caso, se trata de «Viajar en el tiempo es fácil, ¡si sabes cómo!», una epopeya espacial muy, muy divertida de Rubén Rodríguez Rísquez. 
¡Vamos a ello!



Ficha


Autor/a: Rubén Rodríguez Rísquez
Twitter: @risquezconzeta
ISBN: 978-84-947717-1-2
Tamaño: 105x147 mm.
Número de páginas: 155 páginas.


Sinópsis


Nuestro protagonista no se imaginaba que al cambiar de religión por petición de su novia formaría parte de la Iglesia del Buen Fin (de los Días), una secta que espera la llegada de los bolnnegiannos.

Tras un ritual de sacrificio desastroso, despierta en una nave bolnnegianna. Pero un error de ´calculo ha provocado que la extracción se produjera antes de tiempo, así que tendrá que volver a su época para que la línea temporal no sea modificada.

Sin embargo, su libre albedrío causará paradojas temporales de tal manera que, en el lugar más seguro del mundo, tendrá una única misión: estrenar Hamlet: el musical con vida.


Reseña


La primera vez que oímos hablar de esta obra fue de la mano del propio autor en el Celsius 232, en Avilés y lo que nos dijo fue lo siguiente, casi palabra por palabra: «Esta historia está protagonizada por un auténtico idiota». Nos quedamos con cara de pasmados porque, espera, ¿qué el prota es idiota?
Vale, la primera imagen que a mí se me vino a la cabeza fue Jim Carrey en Dos tontos muy tontos (Peter Farrely, 1995) y, a medida  que le fui oyendo, fue peor..., ¡pensé en Patricio! Sí, el de Bob Esponja

Íbamos mal.

Sinceramente, no era la primera que queríamos leer de los tres libros que acabamos comprando ese día (por cierto, el último del certamen).

Rubén ha escrito una historia que desde un principio solo te hace poner caras raras. No porque no guste si no porque no dejas de preguntarte, ¿pero qué narices hace este tío? En especial en el principio, y esto no es spoiler, que está en una secta y que entró en ella, porque..., porque..., bueno, imaginamos que ese día no tenía otra cosa mejor que hacer y cómo la novia estaba metida pues oye..., ya sabéis..., hay que estar a las duras y a las maduras, ¿verdad?

La historia que nos cuenta es la de este hombre, al que nunca conocemos su nombre, y lo hace en primera persona. Todo el relato es desde su punto de vista, sus pensamientos y cuando toma una decisión que, sinceramente, el lector ni se imagina que va a tomar el efecto es insuperable. Seremos testigos de como encara el primer contacto con seres extraterrestres, que en fin, solo están currando, ¿vale? Y pobrecitos, ellos disfrutan con su trabajo, y ya que tienen que trabajar mejor pasarlo bien realizándolo. Claro que al pobre Groucho, porque se llaman así, Groucho, Harpo y Chico, pues al primero le va a tocar cargar con nuestro protagonista toda la historia y a nosotros..., como que nos ha dado penilla el bolnnegianno. Como decíamos, viviremos una epopeya espacial y de viajes temporales en los que nuestro protagonista hará lo que, mirándolo fríamente, probablemente haríamos todos. 

O casi...

Porque hay un par de pasajes en los que la lógica dictaba otra cosa y ahí está otra de las cosas que nos han encantado de esta historia y de este personaje: no usa la lógica, el tipo se mueve por impulsos, vamos, le dan lo que podríamos llamar arrebatos y actúa sin pensar. Luego piensa y claro, pasa lo que pasa.

No podemos explicarnos mejor sin entrar en spoilers, por lo que hablaremos de forma más generalista de cómo está construida la historia. Imaginaos que os despertáis un día y todo empieza a ocurrir de un modo que parece que no podéis ni predecir ni controlar y que solo podéis reaccionar a medida que se van produciendo los sucesos, pues así está construida la historia (y explica un poco por qué el protagonista actúa como actúa cuando otros saldrían corriendo y se tirarían por la borda). Su lectura es suave, atrapa, ni que decir que hace reír (y mucho) lo que conlleva a que quieras saber que otra cosa va a hacer este notas. Funciona como un reloj de estos antiguos que no yerran la hora aunque sepas que lleva media hora de retraso, así funciona. Porque cuando crees que le llevas la delantera y que sabes que va a pasar, va el notas y hace algo que te lleva por un derrotero totalmente diferente. Está escrita con inteligencia y un poco de mala leche, (pero poquito, no vayáis a pensar mal ahora...). 

Como dice la sinópsis, hay una obra de teatro, una comedia con Hamlet. Sí, comedia. Lo habéis leído bien, Hamlet es una comedia. Esa parte en la novela es soberbia, cómo está escrita, maquetada y narrada. Brutal. La sensación de estar viendo un episodio piloto de una serie es muy fuerte, y decimos esto porque queremos más. Así, sin más, en la Atalaya queremos más, mucho más. 

El personaje principal ya hemos dicho que se nos presentó como un completo idiota y durante la lectura a nosotros no nos pareció tan idiota, eso sí, es todo un bocachancla. Y esto es sin spoilers. ¡Aaaaaah! Porque nos entenderíais muy bien a qué nos estamos refiriéndonos. Compradla y leedla y sabréis a qué nos referimos. Os reiréis muchísimo. Y se lee sola. 

Hay más personajes en esta historia, pero hablaros de ellos sería destripar parte de la historia y merece mucho la pena leerla y descubrirlos, pero sí hablaremos de Araceli,

Araceli es la novia del protagonista, la que está en la secta al principio y por la cual nuestro héroe particular se ve inmerso en una aventura que nos llevará a través de un montón de referencias frikis que no pasan para nada desapercibidas. En esta sopa de ganso tienen cabida desde personajes clásicos hasta el uso de ciertos elementos de aseo personal que van de tres en tres y..., aún seguimos queriendo saber cómo se usan, la verdad. Araceli es el nexo y a la vez la causa de todos los problemas de nuestro protagonista y cómo está manejada e incluida en la historia es digna de verse.





Opinión personal


¿Qué podemos decir que no hayamos dicho ya? Esta obra nos ha enganchado desde el principio hasta el final y nos ha hecho reír a carcajada limpia. Nos ha divertido y nos ha hecho pensar, pues tiene mucha sátira social. Es un libro perfecto para leerlo sentado en el sofá, bebiendo algo y comiendo palomitas, pero ojito, procurad beber rápido y comer aún más rápido o pondréis todo perdido.

Si tenemos que decir algo negativo de esta historia es que se acaba rápido y, desde el punto de vista técnico, tiene un par de fallos de maquetación que tampoco molestan, pero están ahí. Estos fallos no enturbian para nada su lectura ni su disfrute. ¿Y a nosotros era la que menos nos llamaba la atención?He aquí una lección que aprender: Las primeras impresiones no siempre son las que cuentan.

Entonces, ¿os tomáis algo? ¿Un bloody mary? Lo sentimos, no nos quedan tomates.



En fin, después de todo «Ucronía no es un país pegadito a Rusia».

¡Hasta otra!

Valoración





domingo, 11 de agosto de 2019

El último de los Thaürim

Hola lectores y lectoras del multiverso. Hoy os traemos la obra prima de Cristina García Trufero, obra presentada en el Celsius 232 con motivo de un concurso literario promovido por la editorial LiterUp. Concurso con unas bases muy concretas cuyo resultado queda bien marcado en el relato que os traemos.




Ficha


Autor/a: Cristina García Trufero
ISBN: 978-84-947717-1-2
Tamaño: 110x150 mm.
Número de páginas: 140, más un mapa muy detallado al final.


Sinópsis


Vaalir regresa de loo reinos de Endheled, la diosa de los muertos, para vencer a Daja Dek Bagon, el gran brujo que está arrasando todos los reinos de Ethirim. Sin embargo, en este segundo asalto contará con la ayuda de Magog, su criada, a quien han mutilado durante la ausencia de su señor.

Pero deben darse prisa: Vaalir no ha vuelto solo. El humo lo acompaña y amenaza con borrar sus recuerdos antes de cumplir su misión.


Reseña


«El Último de los Thaûrim» es una novelette, término que hace referencia al tamaño y extensión del libro. Esta vez nos encontramos ante una historia medieval fantástica en un mundo asolado por la guerra y la destrucción. Un terrible brujo, usando como ejército a una raza llamada sauriles, ha conquistado y destruido una gran parte de los reinos de Ethirim, que es el nombre que recibe el mundo en el que se desarrolla la historia.

En la Atalaya encaramos este relato con muchísimas ganas y con gran interés. Trata un tema que es muy serio pues todo el marco fantástico y la historia que narra, solo sirven para mostrar los efectos y los estragos que causa el Alzheimer. El humo no es más que esta enfermedad, que al ir avanzando, como el humo por el aíre, o La Nada de La historia Interminable (Michael Ende, 1979) va borrando cada recuerdo, incluso los más cercanos dejando recuerdos antiguos que llevan a la persona a perderse y no saber qué estaba haciendo e incluso no reconocer a quienes tiene al lado aunque sean sus seres más allegados. Una terrible enfermedad, que mata muy lentamente y que sus peores síntomas tardan años en aparecer pero que en esta historia le ocurren a un protagonista de tan solo veinticinco años y en poco tiempo.

Queremos empezar destacando la ilustración de cubierta de la increíble Libertad Delgado (@liberlibélula). Logra captar lo esencial del relato en sus trazos y en el uso del color, pues el humo, sin lugar a dudas, cubre a ambos personajes. 

Con respecto al mundo de Ethirim, Cristina nos ofrece un mundo muy rico en detalles, con páginas llenas de descripciones por lo que el lector puede hacerse una idea mental muy clara de dónde se encuentran los personajes. Cabe destacar la descripción de la ciudad de Iampoz, en el primer momento en que llegan y nos relata cómo está la ciudad la imagen mental que te llegas a hacer es totalmente de postal. Puedes incluso sentir el olor que se siente en sus calles. 

Lo que ayuda especialmente al lector a introducirse de lleno en este mundo fantástico son las pequeñas descripciones que aparecen antes de cada capítulo. Esas frases, que son citas de libros escritos en ese mundo, de relatos, historias y leyendas, le dan una profundidad enorme, tanta, que incluso deseas poder leer alguno de esos relatos. Hay uno en particular, que habla del amor —y esto no es spoiler —, con el que te quedas con las ganas de saber más.

Los personajes de «El Último de los Thaûrim» (palabra que es casi impronunciable correctamente), son bastante escasos. Al tratarse de una historia corta no se detiene a presentar más de los estrictamente necesarios. En ese sentido, nos encontramos con cinco personajes principales y dos o tres secundarios sin mayor importancia. 

El personaje principal es Magog, una elfa de pelo rojizo que cuenta la historia en primera persona. Tenemos un personaje que se presenta como alguien independiente, fuerte, decidida y capaz de cantarle las cuarenta a cualquier bardo o parroquiano de taberna que se presente. Sin embargo, cuando el relato empieza a ser contado por ella, la elfa que Cristina nos presenta es todo lo contrario a las tres primeras páginas. Es muy dependiente, prácticamente incapaz de valerse por si misma, pese a que llevaba ya un tiempo sola, y nos encontramos con que ha perdido un brazo. No diremos cómo ni cuándo para no hacer spoilers. En el momento en el que nos hablan de la pérdida de su brazo, nosotros esperábamos un desarrollo de personaje bastante más complejo, dado que la pérdida de su miembro es bastante reciente y eso debería haberle pasado factura psicológica, pero el personaje no lo demuestra de ninguna manera. Tan solo, se nos recuerda, mediante otros personajes, que ella está manca dando a entender el resto del tiempo que se las apaña muy bien y se olvida de ese detalle. El lector debe hacer un esfuerzo para recordar que el personaje solo puede usar un brazo, pero realiza todo tipo de tareas —inclusive ayudar a Vaalir a vestirse — como si tuviese aún ambos brazos. Bien, este es un universo de fantasía y Magog es un personaje ficticio de una raza ficticia como es la élfica, por lo que su psicología es la que la autora quiera. Este punto está muy claro, sin embargo, los pensamientos de Magog y su comportamiento parecen de lo más normal, estando más preocupada por Vaalir y su dolencia que por ella misma. ¿Se refugia en él? Es posible, pero el relato en ningún momento da a entender esto dejándolo por completo en manos del lector y lo que desee creer. Podría, creemos, haber mostrado algunos síntomas, como son dolores fantasmas (dolor en la extremidad ausente), intentar usar el brazo que ya no tiene, darse cuenta de ello y, por tanto, deprimirse y querer estar sola un rato. Algo que deje claro que Magog no solo lucha contra la dolencia de su señor, si no también, contra sus fantasmas internos. En la Atalaya entendemos que el formato de este tipo de libros es muy pequeño y, por tanto, es difícil desarrollar ciertos arcos argumentales como es debido, aun así, creemos que aquí había sitio para unas pocas pinceladas omitiendo ciertas cosas en las que se detiene la autora y que no aportan tanto al desarrollo de la historia. Tenemos, como ejemplo de algo que destacamos, cierta característica, que no es la nombrada, la cual le pasa factura psicológica a Magog haciendo que ella procure que no se note. Da pinceladas de esto, por lo tanto, creemos que podría haberlas dado sobre lo otro.

El segundo protagonista, y que da título a la obra, es Vaalir Winterlock, un miembro de la raza Thaûrim que ostenta el rango de Lord y, por tanto, es de la nobleza. Es, sin duda, el personaje mejor construido de la novelette. Imposible no notar lo que le pasa y que afecte al lector. Esto sin duda es lo más destacable de toda la obra. El carácter y la personalidad de Vaalir está presente en la novela constantemente y podemos sentir y ver como va cambiando a medida que el humo le afecta. Hasta tal  punto, que el relato obliga al lector a parar y soltar un juramento debido a lo bien plateado y desarrollado que está. Y es que, el personaje central es Vaalir, su dolencia y un tercer personaje que, aunque sale muy poco, es altamente relevante para entender ciertos pasajes de la historia. No los revelaremos para no hacer spoiler.

Aura es el tercer personaje en discordia. No hablaremos mucho de él, solo diremos que tanto ella como Vaalir se merecen un relato solo para ellos dos. Pues hay detrás una historia, que al menos en la Atalaya, nos gustaría leer.

Baruj es nuestro cuarto personaje. Un personaje humano, curioso y cuya presencia es más de soporte que relevante. Pero dado que dentro de la trama tiene cierto peso, creemos que es un personaje que debe ser nombrado aquí. Es humano y arquero. Con una puntería, bueno, no esperéis un Légolas disparando, no precisamente, ni tampoco a un Aragorn. No es que queramos comparar, pero es que las comparaciones involuntarias se presentan solas. La relación con Magog es digna de ser explorada más a fondo. Pero en la novela se dan las suficientes pinceladas para dibujar un cuadro que, claramente, es mucho mayor por lo que, en este caso, la autora cumple.

Por último, aunque no por ello menos importante, tenemos al brujo, al ¿antagonista? de esta obra. Su nombre es Daja Dek Bagon. No podemos contar mucho sobre este personaje, básicamente, porque no cuentan nada sobre este personaje. Solo que es el malo y es la principal amenaza del mundo de Cristina y que es lo que mueve a Vaalir. Pero no tenemos datos sobre el personaje, ni sus motivaciones. Parece, y lamentamos decirlo así, un malo de opereta. Sinceramente, llegó un momento en que el brujo nos dio igual. No nos importó el brujo, si no el viaje de Vaalir y Magog.

La aventura nos llevará desde el pueblo de Vaalir hasta una torre que se encuentra a bastantes días de camino. Durante todo el trayecto seremos testigos de relatos del pasado de los protagonistas, conoceremos personajes pero, sobre todo, seremos testigos de como Vaalir se va diluyendo cada vez más y más mientras Magog carga con su amo, incluso a niveles físicos muchas veces.

La forma en que está narrada esta obra es lo que se lleva, a nuestro ver, el punto más negativo. Ya que el formato no está reñido con la elección narrativa. La obra se presenta como un relato en primera persona, pero en muchos puntos, y de forma totalmente abrupta —y desconocemos si es a causa de la propia autora o del trabajo de maquetación — cambia de primera a tercera persona. Estos cambios tan abruptos conllevan a sacar al lector de la obra y a tener que pararse y preguntarse... «¿pero dónde estoy? Me he perdido». Tener que dar atrás y volver a leerlo para darse cuenta de que se había cambiado el punto de vista. En la Atalaya tenemos la idea preconcebida de que si un relato es en primera persona, este debe seguir así durante todo el relato y si hay un cambio este debe ser marcado de alguna manera, ya sea cambio de estilo de letra, o paréntesis o algo que señale que se va a cambiar ese punto de vista. El problema de escribir en primera persona es que no se puede contar lo que el personaje que la cuenta no ha vivido, no ha visto o no le han contado y si se lo han contado debe expresarlo en ese momento, no dejarlo ni para el principio ni para el final esperando que el lector caiga del guindo, porque probablemente, no lo haga y tenga la sensación de que es un error narrativo convirtiendo el relato en una obra mal escrita cuando no tiene porqué ser así.

Llegados a este punto debemos comentar los flashbacks que hay en la obra, porque los hay. Flashbacks, que tienen su razón de ser, pero que quitan espacio para desarrollar puntos más importantes. Hay uno en concreto que con un simple diálogo por parte de dos personajes se habría solventado de la misma manera y habría dejado sitio para esos puntos que se han quedado, desgraciadamente, descolgados. Estos momentos del pasado aparecen de forma abrupta en el relato sin que el lector, muchas veces, se de cuenta de que está viviendo un recuerdo y no un momento presente. Este puede ser más un error de decisión editorial a la hora de maquetar el trabajo que de escritura por parte de la autora. Por desgracia, de momento, desconocemos si esto es así o no. Una letra en cursiva habría sido suficiente o, en sustitución, una línea de párrafo que indicase que el personaje A o B se sume en un recuerdo. Ya está. Sencillo. Y ayuda a no sacar al lector de la narración como ocurre, una vez más, por desgracia.

Estos hechos empañan lo que podría haber sido un gran trabajo, solo enmarcado, por como la autora presenta, desarrolla y trabaja con los síntomas del Alzheimer, único punto que a nosotros nos ha gustado de verdad.






Opinión personal


Como sabéis somos dos en la Atalaya y tenemos impresiones muy diferentes con respecto al trabajo de Cristina García Trufero. Ambos estamos de acuerdo en que el trabajo realizado con el Alzheimer es soberbio, desgarrador y muy muy duro de leer. Mentiríamos si dijéramos que no nos ha afectado. nos afectó y debido a eso seguimos leyendo la obra y no la dejamos de lado por otras cuestiones.
Y estas cuestiones son precisamente el punto de vista narrativo, o mejor dicho, las elecciones a la hora de narrar la historia. No nos logró enganchar como otras sí lo han hecho. Nos ha dejado, en el mejor de los casos, indiferentes y en el peor con mal sabor de boca. 

Podríamos decir que en términos generales, a uno le ha gustado y al otro no le ha gustado nada en absoluto, llevándole mucho tiempo leerla debido a que se le hizo pesada y aburrida. Esto ha llevado a que tengamos que sentarnos y decidir cómo encarar esta reseña que habéis leído y qué puntuación darle. Sin duda, lo del Alzheimer ha sido el factor decisivo.

Esperamos, no obstante, poder leer alguna otra obra de esta autora que creemos se merece todo nuestro apoyo y comprensión con respecto a la envergadura que supone crear un relato en tan poco espacio y con tantos elementos como los que quiso jugar.

Yo dije, por mensaje privado en twitter, que haría la reseña con spoilers, pero no hay consenso en este punto y, por tanto, no los haré. Pero me quedo con las ganas, que conste. Ha sido muy difícil escribir esta reseña sin caer en el spoiler, pues muchos de los puntos por los que no nos ha convencido la obra se explican, precisamente, contando spoilers. En especial, el final. Pero ahí lo dejo.

Las batallas, a nuestro parecer, son claramente mejorables. No tienen epicidad ni emoción..., son planas. Llegan ha ser anticlimáticas totalmente. Les falta dinamismo, quedando la sensación de que son algo que tenía que meter pero que no tenía un gran interés en ello y se nota una gran falta de interés.

Si os gustan las obras de fantasía medieval fantástica, con momentos épicos, peleas memorables y un desarrollo de aventura, «El Último de los Thaûrim» no es ese tipo de historia. Es más bien el relato de la decadencia, el deterioro y dejar de ser uno mismo a causa de una terrible enfermedad. Parece un relato íntimo y personal sobre la vivencia con la misma, toda ella enmarcada y aderezada en un mundo medieval fantástico.

Desde aquí, queremos dar las gracias a Cristina, a la que conocimos en el Celsius 232 y que nos pareció una persona estupenda con la que daba gusto hablar. Lamentamos que esta reseña no sea lo que, quizá, ella esperaba pero tenemos que centrarnos en contar nuestro parecer, que no destrozar la obra de nadie. Ya hemos dicho varias veces que criticar algo no es destruir y dar una opinión siempre debe ser constructiva y esperamos haberlo logrado.

¡Hasta la vista!


Valoración 














sábado, 27 de julio de 2019

Hazey Valley

¡Hola a todos de nuevo!

Bueno, ha pasado muuucho tiempo, pero aquí nos tenéis con una nueva reseña. Voy a hablaros de una novela de terror y misterio escrita por la increíble Laura Campos. 



Ficha

Autor/a: Laura Campos
ISBN: 978-84-947717-1-2
Tamaño: 140x210mm según la web de la editorial. 
Nosotros lo hemos leído en digital.
Número de páginas: 683 páginas en físico. 678 en digital.

Sinopsis


Aileen y Hailey Marsh son una hija y una madre que se mudan al pueblecito Hazey Valley del estado de New Hampshire, en Estados Unidos, tras el fallecimiento de Logan, padre de Aileen y esposo de Hailey. En aquel pueblo les queda lo que de herencia pudo dejarles el fallecido Logan, una casa cercana a la mansión de los Kelley, fundadores del pueblo y con una truculenta historia detrás que se ha convertido en leyenda urbana, más propia para asustar a los niños que sustentada con datos reales. Durante el viaje al pueblo, Aileen conoce a Adam Bezdam, un hombre que lleva viajando mucho tiempo, de pueblo en pueblo, buscando respuestas a preguntas que le llevan atormentando muchos años, y ahora, gracias a Sheryl, su vieja amiga vidente, se encuentra viajando hacia el pueblo de Hazey Valley. Ni Adam, ni Aileen, saben que en ese pueblecito hallarán mucho más que respuestas. Se encontrarán con su destino y una serie de asesinatos truculentos cuya solución dista mucho de estar cercana.

Reseña


Nos encontramos ante una novela de misterio y terror en la cual es muy fácil caer en spoilers inintencionadamente. Como todos sabéis, no hacemos spoilers a menos que lo indiquemos y esta reseña será sin spoilers. La razón es sencilla, todos los giros argumentales, sorpresas y eventos que suceden en sus más de seiscientas páginas debéis descubrirlos vosotros solos. Por tanto, aquí, me limitaré a hablar un poco de sus personajes y de la trama general del libro.

Pero antes, hablaré sobre cómo está escrito. Recordad que esto es una opinión objetiva, pero si se cuela algo subjetivo, no es porque no me esfuerce. 

La prosa de Hazey Valley es sencilla, directa y no se anda con palabras rebuscadas ni trata de impresionar al lector con un alarde de castellano hiperculturizado. No lo necesita tampoco. Su lenguaje es lo suficientemente rico como para poder poner al lector en situación y obligarlo a pegarse a sus páginas capítulo tras capítulo.En muchos casos el lenguaje es coloquial, digno de sus personajes cuando son estos los que hablan. Se nota quién es quién por su forma de expresarse. Aquí me gustaría hacer especial mención a Matt, el cual, tiene a veces una manera de dar su opinión que choca diametralmente con la edad del personaje, aunque es coherente con su construcción. 

La manera que tiene Laura de describir las escenas de acción no dejan lugar a equívocos. Puedes imaginarte perfectamente el suceso como si lo estuvieses viendo. En muchos casos, parece que estás viendo una película slasher y otras veces me retrotraigo a esa cinta llamada Jóvenes y Brujas (Andrew fleming, 1996), pero no os equivoquéis, Hazey Valley es mucho más que aquella película adolescente de finales del siglo xx

Mientras está narrando, Laura va dejando pequeños zarcillos y pequeñas pistas que cuesta ver en una primera lectura. Es muy sutil y no deja que sus ansias de contar la historia puedan con el latido y el ritmo natural que la historia reclama. Nos dejará muchas veces con la miel en los labios saltando a otros personajes e incluso a un flashback, justo cuando estaba a punto de desvelar algo de la trama. Hay uno muy concreto, hacia el final del libro, que me hicieron soltar un taco, pero lo que sin duda hizo que me acordara de todo cuanto existe fue cuando los personajes descubren algo muy importante con relación a otros pero al lector no se lo dice, dejándolo como mero espectador de una situación que tiene delante pero cuyo contexto no logra ver. Laura es toda una maestra jugando de esta manera con sus lectores, algo que hace de sus historias verdaderas obras maestras del hype.

Laura Campos nos cuenta como el destino es capaz de hilar los caminos para que, varios perfectos desconocidos, terminen encontrándose y viviendo situaciones fuera de lo normal —por no decir paranormal —, que cambiará sus vidas, tanto presentes, como futuras y puede que incluso pasadas tanto a ellos como a quienes les rodean. 

No puede negarse que Hazey Valley está bien llevado. Sus personajes, desde que salen, parecen tener vida propia y llegan al lector, aunque salgan poco tiempo. Consigue sumergirte en la vida de unos adolescentes, con sus historias de instituto y de fuera del mismo y luego trasladarte a la vida del adulto con sus fantasmas personales. Pero es sin duda cuando nos retrotrae mediante flashbacks al pasado de uno de los personajes más importantes de la novela y nos narra qué vivió, cómo lo vivió y por qué vivió lo que vivió. 

Paso a comentar, por encima para no hacer spoilers, algunos de los personajes de Hazey Valley. Pero me dejaré a propósito a uno. No porque no quiera hablar de este personaje, si no porque el hacerlo considero que es un spoiler en sí mismo.

Aileen Marsh es la joven que junto a su madre viaja a Hazey Valley y conoce a Adam Bezdam por el camino. Es una joven brillante, pero que no tiene muchas ganas de ir al pueblo porque dejaba toda su vida atrás.

Hailey Marsh es la madre de Aileen. Se muda al pueblo para empezar de cero con su hija y tratar de superar la muerte de su marido Logan.

Adam Bezdam es el hombre que busca respuestas en Hazey Valley y conoce a Aileen cuando esta le ayuda con el Buick de su abuelo. Tiene unas jaquecas terribles que le traen más de un problema.

Nicole Hunt es una joven mecánica del pueblo de gran talento. Es bruja y posee un fuerte carácter. Entre sus cualidades se encuentra la capacidad de conseguir que Adam prepare la cena, aunque no es lo único que es capaz de hacer.

Sarah Cunninham es una joven compañera de instituto de Aileen en Hazey Valley. Pertenecía al grupo de las animadoras, pero cuando Aileen llega al instituto está siendo dejada de lado por sus antiguas compañeras. Es la mejor amiga de Matt.

Mathew Carpenter, Matt,  es el hijo del sheriff y el mejor amigo de Sarah. Es un joven con verdadera flema británica, algo estirado y le consideran un friki. En realidad, le encanta la parte de investigación del trabajo de su padre y en su casa tiene muchos libros sobre ciencia forense. 

Ryley Cox, miembro del grupo de los populares del instituto y ex-amigo de Matt. Joven deportista que encuentra en Aileen a alguien totalmente diferente a las chicas con las que está acostumbrado a tratar.

Opinión personal


Ya sé que dije que esta iba a ser una reseña sin opiniones personales, pero me veo en la obligación, llegado aquí, de hacer este pequeño paréntesis para dar un punto de vista subjetivo: La novela es estupenda, nos gustó mucho aquí en la Atalaya. Pero no de la misma manera a los dos. A mí me costó mucho sumergirme en sus páginas, seguramente porque la leí en el móvil mientras que prefiero el ejemplar físico, que por la obra en sí. Hay muchas partes que me resultaron, no obstante, lentas y que quizá sobraban en la trama. No era necesario, a mí entender, desperdigarse con asuntos más propios de una novela romántica para adolescentes que de una historia de terror con asesinatos y figuras espectrales. Aún así, me dejó ese regusto de «vale, sobraba, pero sin esas partes hay cosas que quedarían cojas», por lo que no sé si sobraban realmente o quizá las habría preferido narradas de otra manera. 

Creo que un adolescente, como es Matt, no usaría cierto lenguaje culto al referirse a los atributos femeninos, como cuando dice —y esto no es spoiler —«turgentes senos moviéndose mientras se desliza cual sirena por el aula», está claro que quería hacerse el interesante o el serio pero queda como..., em..., oye tio, que tienes dieciséis años o así. ¡No jodas! ¡Di tetas que nadie se enfada joder! (además, al principio del libro la editorial ya avisa de que contiene escenas no aptas para menores de dieciséis años). Y es que, las escenas subiditas de tono..., ¡suben el tono! ¡Vaya si lo suben! Hay una en particular en la casa de cierto personaje..., no, que hago spoilers. Leedlo y sabréis de cual hablo. Lo que me lleva a otra decisión tomada por Matt, que vale, plausible es, pero difícil de creer. Vaya, con las hormonas revueltas... Ahí lo dejo.

Por cierto, no sé porqué, pero al padre de Matt nos lo hemos imaginado como a Hopper, el sheriff de Strangers Things.

Y nada más, termino aquí esta reseña porque tendría que meterme en territorio spoiler y ya dije que no quería hacer ninguno.

Hazey Valley es una novela que es un must have en nuestra biblioteca y que tendremos en físico muy pero que muy pronto.




Queremos dar las gracias a la Editorial Ayaxia por enviarnos un ejemplar digital para realizar esta reseña en nuestro blog, ya que sin ellos no habría sido posible. Esperamos volver a colaborar con vosotros en el futuro y lamentamos el retraso el cual ha sido totalmente mía.


¡Hasta la vista!

Valoración