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domingo, 27 de septiembre de 2020

De Bergerac

 ¡¡¡¡Hola a todos de nuevo!!!! Hoy, presentamos a vuesas mercedes....




Ficha


Autor/a:Vélez del Río
Tamaño: 210x139mm
Número de páginas: 86 páginas.

Sed bienvenidos a nuestra Atalaya con  una nueva obra que nos acerca a la mente y al alma de un viejo conocido: Cyrano De Bergerac.

Sinópsis


«Vos adivináis la brasa del sutil resplandor

de un corazón que pasa, yo veo la blancura

de un vestido ligero. Sólo soy una sombra,

vos sois un lucero. Y me parece que os hablo

por primera vez…»


Hercule Savinien de Cyrano de Bergerac - Camilo García.



Reseña


La novela romántica es un género que, en La Atalaya, ya sabéis que lo cogemos con mucho cuidado. Es muy fácil, pero muy fácil, irse o al extremo de lo completamente acaramelado o irse al otro lado y quedar algo que no pega ni con superglue. Pero aquí nos encontramos con un relato muy diferente. Aquí hablamos de Cyrano y hablar de Cyrano es hablar de AMOR, así, con mayúsculas. Vamos a ello.

El autor nos habla de cómo la película protagonizada por Gérard Depardieu en 1990, en cierto modo, cambió su vida. Le encandiló. Le enamoró y le abrió a un mundo que no conocía hasta entonces. No es para menos, sin duda, aquella película está magníficamente rodada, con unos protagonistas que llegan al espectador sin dificultad y que, difícilmente, se olvidan. En la Atalaya, la vimos en 2009 y, lógicamente, nos encantó. No podía ser para menos. 

Pero aquí no estamos para hablar de la película, si no del libro que nos ha traído Vélez del Río.

Desde que pasas el prólogo, dónde te explica su relación con la película de Depardieu, todo el relato es un viaje al alma del Bergerac histórico, aquel poeta, dramaturgo y pensador francés que escribía cartas de amor a su amada, una amada que si bien recibe sus cartas desconoce quién es su secreto enamorado.

Todo el libro transcurre a través de los ojos de las cartas, en cuyas palabras nos van transmitiendo los pensamientos, pesares y deseos del autor. Queda enmarcado en cada una de ellas los sentimientos por la mujer que las recibe y, a la vez, nos va marcando el paso del tiempo. Conoceremos a fondo el deseo de Bergerac y cómo este deseo le da alas y, al mismo tiempo, le da muerte. Alas porque pensar en su amada y escribirla le hace soñar, le hace vivir y solo entonces, cuando escribe, él es feliz, imaginándose que está con ella pero, al ser solo su imaginación, cuando la luz del sol vuelve a entrar por la ventana y la carta ya está terminada la realidad cae de nuevo sobre Bergerac y le recuerda que ella no está, que son solo las palabras de su pluma sobre el papel de algodón lo que tiene y eso es lo que lo mata. 

A través de sus páginas el lector nota el amor que proyectan las cartas y anima a seguir leyendo consiguiendo completar su lectura en poco menos de media hora. Tan rápido y encandilador de leer es. 

Vélez del Río nos trae una obra íntima, personal. Un relato de amor en donde el personaje principal esté todo el tiempo hablando de su amada no resulta cargante, empalagoso o poco creíble, si no que, incluso si no sabéis nada del personaje original, llegáis a conocerle y piensas: «¿Se lo dirá alguna vez?»

La prosa usada durante todo el relato nos lleva a ese París del Siglo XVI y si fuera poco la tipografía usada, es decir, el tipo de letra, para la maquetación por parte de Ayaxia Ediciones ayuda aún más a sumergirse en su mundo. La maquetación merece una reseña a parte, pero quede aquí que es bien hermosa y elegante, pues al texto nos acompañan reproducciones de grabados de la época que lo hacen, si cabe, aún más bello. 

Pese a lo que podáis pensar no es difícil de leer ni complicado de entender. Sí, tenemos modismos de la época y ese trato de gentilhombre, pero es lo que se esperaría de un relato así. Aquí no encontraréis palabras complicadas o fórmulas complejas típicas de la época, más bien, el alma de un hombre al desnudo.

Por último, la construcción de la obra no os dará una típica historia de este género, ni tendréis persecuciones, combates a espada de un modo clásico, pero tendréis todo esto a través de las cartas de Cyrano.

Opinión personal


Lo leímos en menos de una hora y, al terminarlo, quisimos volver a empezarlo. Sientes que hay más entre sus páginas de lo que has leído en un principio y nos ha cogido por sorpresa. Para nosotros es un hermoso homenaje a una obra y a un hombre que han logrado trascender el tiempo y, esperamos, que este «De Bergerac» también lo logre. 

Nosotros recomendamos esta obra sin lugar a dudas y esperamos leer más de este autor. Por tanto, como decía el bueno de «Don Paco»:

«No queda pues, si no batirnos».

¡Hasta otra!

Valoración






domingo, 9 de agosto de 2020

En la hierba alta

¡Bienvenidos una vez más a la Atalaya, lectores! Hoy, presentamos:






Ficha


Autor/a: Joe Hill y Stephen King
Tamaño: Digital
Número de páginas: 90 páginas.



Sinópsis


Dos hermanos deciden detenerse junto a un campo de hierba muy alta, junto a la ruta 73, a descansar cuando oyen las voces desesperadas de un niño pidiendo auxilio para poder salir. Cuando se adentran para ayudarles a salir se verán envueltos en una pesadilla por la que lucharán por salir.

Reseña


Nos encontramos frente a un relato corto escrito por Joe Hill, hijo de Stephen King y su propio padre. Hay quienes se empeñan en acreditar la obra al padre únicamente, pero esto no es así. Es una colaboración entre ambos y lo que ha salido es una historia asfixiante, psicológica y escalofriante sobre como la mente humana puede cambiar en el más extremo estrés.

Aunque estamos acostumbrarnos a que King nos lleve al infierno con sus personajes, esta vez no será así. Oh, visitaremos un infierno, pero es un infierno muy particular. En este infierno los personajes se verán envueltos en un laberinto de hierba del que no podrán escapar, pues hay algo en la hierba que les impide salir.

Los dos hermanos tienen una especie de conexión mental, no no son telépatas ni nada parecido, pero siempre notan cuando al otro le pasa algo o acaban las frases del otro. Como si supiesen que piensa cada uno. Esta capacidad de ambos otorga a la historia una complejidad aun mayor, pues a medida que les van sucediendo cosas raras se ve como le va afectando al otro.

No esperéis personajes esperpénticos o, si habéis visto la película, un Owen Wilson psicópata. Nada más lejos de la realidad. Aquí no hay nada de eso. Hay un elemento que causa todo lo que ocurre en la historia, pero no hay un desencadenante por así llamarlo. 

Lo que queremos destacar de esta obra es su final. Imprevisible a todas luces aún cuando tiene elementos que se veían venir a la legua. 

Ni Hill ni su padre se complican, saben qué quieren contar y saben cómo contarlo. El ritmo es rápido, trepidante. Se lee de un tirón —apenas hora y media con calma —, pues logra mantener la tensión hasta el final.

Los personajes son bastante planos, eso sí. No esperéis unos personajes complejos, tridimensionales y tal. Para nada. Están lo bastante desarrollados para que el lector se identifique con ellos, en especial, por un elemento que tiene la hermana y que no diremos aquí.

En suma, una buena obra que, al ser corta, es mucho más interesante.


Opinión personal


Nos ha gustado mucho la novela pero no nos ha gustado nada la película. Son dos productos tan diferentes como lo son el padre y el hijo pero en la película los creativos tiraron por una línea que la novela no toca ni con un palo atado a otro. No es que no le haga justicia, es que directamente la insulta y la vapulea hasta el punto de la exasperación.



Valoración




viernes, 10 de julio de 2020

El día de mi muerte

Hola a todos de nuevo!!

Hoy os presentamos: «El día de mi muerte», de la incombustible Laura Campos.

Esta novela es una colaboración con la editorial Ayaxia Ediciones, cuyos títulos os recomendamos abiertamente. Pues si estáis de leernos, de vez en cuando, sabréis que hemos leído ya unos cuantos de ella. Y para qué negarlo, nos gustan mucho.

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Ficha

Autor/a: Laura Campos
ISBN: 978-84-949661-9-4
Tamaño: 140x210mm. 
Número de páginas: 158 páginas.

Sinopsis


«Tengo quince y no cumpliré dieciséis. No es un presentimiento, no es una corazonada: es pura y dura realidad. Voy a morir hoy».

«Para algunos, el instituto es un mero trámite, un rito de paso a la universidad. Pero son una minoría. Ellos son los elegidos, los intocables. La excepción.
Para la mayoría, el instituto es un infierno dominado por la élite que encuentra en sus pasillos una vía de escape para establecer su reinado.
Heaven Morgan es una más de la mayoría y Mackenzie Price es la reina de la élite.
Para una, el instituto es una agonía. Para la otra su refugio.
Para las dos, una cuestión de vida o muerte.
No todos los adolescentes sobreviven al instituto».


Con este texto te encuentras en la contracubierta del libro. Así, como os lo hemos transcrito. Tanto que pensé «¡Leñe! ¿No me estarás contando el final en la contracubierta no?». Pero no. Ni mucho menos.

Vamos al lío.



Reseña


En la última entrega os hablamos de un libro romántico que fue empalagoso para nosotros, concretamente esta. Si bien en aquella historia dejamos claro que no nos había gustado nada, en este nos encontramos ante algo totalmente diferente. Para uno de nosotros le ha gustado mucho y para el otro le ha gustado sin ser nada impresionante. La razón al final de la entrada.

«El día de mi muerte» narra como Heaven Morgan y Mackenzie Price mantienen una relación terrible. No son amigas en absoluto, ni mucho menos. Estamos ante una historia de bullyng, pero desde el punto de vista de dos chicas de quince años tan diferentes entre sí que parecen de mundos completamente distintos. Laura nos mete, en capítulos bien diferenciados y trabajados, en la piel de ambas adolescentes. Si bien se recrea más en Heaven que en Enzie, nos da suficiente información de ambas como para saber qué motiva a cada una. Bueno, lo de «motivar» lo digo porque ambos personajes son muy tridimensionales y es imposible no sentir que ambas son personas muy reales. Ambos personajes femeninos tienen sus respectivas amistades las cuales no han sido desaprovechadas en absoluto en toda la narración. A ellas y ellos también los conoces durante toda la obra y, aunque profundiza menos en ellos, los trabaja lo suficiente para que no sean meras comparsas de las dos protagonistas. 

La historia, como decíamos, transcurre en un pueblo ficticio norteamericano durante el año 2001. Laura nos tiene ya acostumbrados a que sus personajes sean de allí y no es que nos quejemos. Por lo tanto, tendremos referencias a aquel año, lo que entonces se escuchaba y también lo que se usaba para comunicarse entre ellos, nada más y nada menos que el ya desaparecido messenger. Para todos aquellos que no lo sepan, se trataba de una aplicación de mensajería instantánea para ordenadores personales que usaba un correo electrónico para enviar y recibir mensajes entre personas. Incluía emoticonos y se podían enviar archivos. Tendrá mucha importancia en la trama esta vieja aplicación.

Todo en esta historia destila una sensación de mal rollo que no os podéis imaginar. Los escenarios donde transcurre la trama, los personajes secundarios que se van sucediendo e incluso cada final de capítulo destila mucha mala baba. Y es que la autora nos va cociendo la historia con muuucha calma, así que sí, nos encontramos ante una lectura algo lenta —pero no tanto como otras —, que va deshilachando sus finos hilos y nos va llevando de la manita y a través de estos personajes, hacia un final totalmente inesperado.

Podríamos hablar largo y tendido de las dos protagonistas y de sus mutuas amistades: Declan, Jack, Penélope, Ruby y Brody. Pues todos ellos tienen mucho que aportar en la historia que se nos presenta. Su construcción no es tan elaborada como la de ambas protagonistas, por la simple y mera razón de que estamos ante un relato corto, pero aún así lleno de matices, de pistas que Laura va soltando al espectador durante toda la narración.

Al tratarse de una historia de abusones y abusados, sí, en plural, podríamos pensar que estamos ante la típica historia de chica modosita que es maltratada por las populares del instituto al más puro estilo de películas de cuestionable calidad como «una rubia de pelo en pecho» o llena de clichés como los que estamos acostumbrados a ver en dichas películas o series que transcurren en Estados Unidos, ¿os acordáis de Zack y de Slater en «Salvados por la campana» Pues podéis ir olvidándoos. Pensad más bien en «Carrie» y estaréis más cerca de lo que Laura nos cuenta. Hay varias escenas que son, literalmente, para coger a ciertos personajes y darles de leches hasta que se te canse la mano, y cuando eso pase, seguir con una llave inglesa. Y no me quedo corto.

Laura consigue elevar la sensación de injusticia hasta altos niveles. En series como «Glee» con el tema del granizado, dicho acto, terminaba convirtiéndose en un elemento cómico e incluso de iniciación en el club. Si entrabas en el «Glee» eras rarito y te merecías el granizado por parte del equipo de fútbol. Si a alguno de vosotros, queridos lectores, os molestó sobremanera cuando se lo tiraron a Curth, preparaos, porque desearíais que lo peor que pasara en esta historia fuese que tirasen un granizado.

La mente retorcida, hacia uno u otro sentido, de algunos personajes llega a ser enfermiza. Realmente te hace plantearte muchas cosas y ahí está la grandeza de este relato: Hace pensar y reflexionar. Porque si bien es cierto que la historia nos habla bullyng, no es menos cierto que se trata de una llamada de advertencia, de un grito de auxilio, de una lanza rota hacia un bando y hacia otro. Las razones son lo de menos, y hay razones y muchas, lo importante es el fondo de la cuestión, lo que hay detrás de todo lo que aquí acontece: El odio.

El odio puro y duro. Sin matices. Sin tapujos. Sin lógicas. Sin nada que lo justifique y con todo lo que debería justificarlo. Pero sobre todo, por las consecuencias, las terribles e inimaginables consecuencias que arrastra ese sentimiento surgido de un sinfín de situaciones terribles.

Y repetimos, en ambos bandos.

Por tanto, si en esta historia buscáis un bando bueno y un bando malo os invitamos a leer la historia y a debatir sobre este punto en particular.

Existe, no obstante, una reacción por parte de unos personajes que, nosotros, no terminamos de entender muy bien. Analizándolo tiene cierto sentido pero sigue faltando un «y algo más queda por hacer...». 


Opinión personal


«El día de mi muerte» es una historia llena de reflexiones sobre la vida, sobre la adolescencia y sobre como podemos hacernos daños los unos a los otros sin miramientos. La edad no es una excusa  —nunca lo ha sido y nunca lo será —, y ni es una excusa ni es una razón. Como sabéis, no queremos hacer spoilers en nuestras reseñas y, como suele pasar, resulta ardua la tarea. En este relato no lo es menos. ¿Cómo explicaros lo retorcida que llega a ser la trama sin inferir en algún spoiler importante? 

La historia de Mackenzie y de Heaven es la historia de muchas personas en todo el mundo, historias que viven diariamente. Cada hora. No solo en el instituto, también en el colegio, en las calles de su barrio, en su propia familia, con los que supuestamente son sus amigos. Cada hora, cada segundo del día. Desde que tienen memoria y para siempre. 

Y es este punto, lo que realza el relato de Laura Campos. Cómo las decisiones que terceras personas creen que tienen el derecho a tomar sobre la vida de los demás terminan afectando a unos y a otros. Y como esos efectos pasan desapercibidos para uno y otro lado. Nadie sabe de la vida de los demás pero hay quienes creen que saben todo sobre esas personas y su juicio no solo es acertado, si no que es justo. Porque, «¿cómo pueden algunas siquiera plantearse salir a la calle así vestidas?», ¿verdad? Y esto es pueril cuando tienes cierta edad, pero con otras edades más jóvenes quizá no tanto. 

Y aquí viene la razón que os comentábamos al comienzo de esta reseña: Para uno de nosotros esta obra muestra como ha estado sintiéndose toda su vida y cómo ese mismo sentimiento lo ha llevado dentro y le ha hecho reflexionar y pensar. Tanto, que ni pudo dormir bien la noche que terminó el relato. Para el otro, en cambio, la obra ha estado bien, entretenida, con un ritmo adecuado pero acostumbrado a otro tipo de historias no le ha parecido nada del otro mundo. La culpa es de «Hazey Valley», os lo aseguro y cómo allí se relatan las cosas. Pues para uno de los Vigías lo vivido fue mucho peor que lo que aquí se narra y, por tanto, lo enfocó de otra manera y el sentimiento negativo del que os hablábamos antes nunca lo sintió. Y aquí está la diferencia, lo que uno sintió y lo que el otro no. Aunque ambos sufrimos lo que no está escrito (como, desgraciadamente, muchos de vosotros).

Desde aquí queremos dejar claro un mensaje:

El bullyng  es un lacra desde hace muchos años, algo que para muchos adultos eran «cosas de niños», y no lo eran, no lo son y nunca lo serán. Desde aquí no deseamos mal a nadie, pero si alguno sufre o sabe de alguien que lo sufre, por favor, pedid ayuda o haced que la pida. Porque nadie, absolutamente nadie, tiene porqué sufrir acoso de ninguna clase y, desde luego, si eres uno de estas personas que dañan a los demás para sentirse bien o por cualquier otra razón, POR FAVOR, busca ayuda urgentemente. Porque sin duda la necesitas y si crees que no, ten cuidado, pues algún día podrías recibir lo mismo que estás dando ya que nada, absolutamente nada, queda sin su contrapartida en esta vida: El amor recibe amor, pero el odio recibe algo mucho, mucho peor.

Y odiar solo lleva a la desesperación. 

Desde la Atalaya, con todo nuestro afecto, cuidaos mucho y, os pase lo que os pase, no odiéis. No merece la pena el esfuerzo.

¡Seguid leyendo!



Valoración



sábado, 30 de mayo de 2020

Un cometa llamado Juliet

¡Bienvenidos de nuevo amantes de la lectura y del romanticismo! Hoy, presentamos:


Esta novela la he leído en formato e-book, a través de una lectura conjunta, iniciativa que fomentó @read.and.enjoy.togheter en instagram. Debido a ello, mi compañera aún no la ha leído pero igualmente vamos a hacer la reseña y entenderéis por qué.

Ficha


Autor/a: Desireé Barrabino
Tamaño: Versión Kindle.
Número de páginas: Según vuestra pantalla.

Sinópsis


Edenton es el hogar de idílicos crepúsculos y vibrantes amaneceres.
Un pequeño pueblo costero en Carolina del Norte donde el sol baña la bahía en verano y en los meses más fríos la nieve cubre los secretos que sus habitantes guardan.
Cuando Juliet se ve obligada a mudarse contra su voluntad desde la otra punta del país a este pueblecito, jamás pensó que encontraría la palabra hogar. Y por supuesto, nunca se imaginó que con el nuevo curso llegaría él, Alex Evans, ese chico misterioso de ojos verdes clavados en el pasado; sumido en su propio invierno, un mundo glacial y oscuro donde algo le retiene...

DOS MUNDOS COLISIONANDO.
DOS SINGULARIDADES EXPLOSIONANDO.
Y UN SOLO COMETA.

Reseña


Estamos ante una historia de amor. Quiero que esto quede claro desde un principio y, además, es la primera incursión en la literatura de su autora, lo cual es también algo a tener en cuenta. 
Desireé nos cuenta la historia de Juliet Sparks, una joven que se ha visto obligada a mudarse de ciudad con su padre y su hermano pequeño Jason. En el pequeño pueblo de Carolina del Norte Juliet descubrirá el amor, un amor como nunca había sentido antes. Un amor con nombre propio: Alex Evans.

Ya dije que era un romance, ¿verdad? Bueno, pues Desireé nos  ofrece cierto punto de misterio pues en el pueblo nadie, absolutamente nadie, traga a Alex. Solo sus dos amigos, Ethan, Day y su hermana Laura desean estar con un Alex taciturno, brutalmente deprimido y en el más absoluto de los hoyos. El porqué es algo que debéis descubrir vosotros mismos leyéndola. 

Lo primero que tengo que contaros de esta novela es que está escrita en primera persona. Pero al contrario que con otras novelas donde la perspectiva no es un problema, aquí obligará al lector a realizar un acto de fe. ¿Por qué os digo esto? Muy sencillo, cada capítulo tendrá como protagonista a un personaje, estos irán rotando entre Juliet, Evans, Dee y en menor medida Day, muy en menor medida. Vale, ¿y qué hay de malo? Pues que cada capítulo está narrado en primera persona, así que es ese personaje el que nos estará hablando, y en pasado claro.  Esto, a primera vista, puede parecer algo valiente, una paso adelante por dar un giro a la forma de leer una historia, pero lo único que logra es que el lector termine por perderse porque, ¿qué personaje estaba hablando en este capítulo cuando lo dejé? Ah, sí..., era este. Bien es cierto que al comienzo de cada capítulo te dice, mediante un icono y mediante texto, qué personaje va a hablar. Lo cual se agradece pero no termina de ayudar del todo. No, al menos, a este que os escribe.

Una rotura de lanza a favor de la autora: Inserta una serie de temas musicales al comienzo del libro para poner mientras lees cada capítulo. Bonita iniciativa. Yo no la seguí, pero oye, que bonita es un rato. Y es que, si leo, leo y si escucho música es que o estoy escribiendo o trabajando. Pero para leer, yo al menos, necesito cierto silencio (la tv ya ni la escucho, la fuerza de la costumbre).

Los personajes de esta obra tienen una construcción que se basa en ir relatando al lector en todo momento lo que están pensando y se recrean mucho, pero mucho, en sus pensamientos y en sus sentimientos hacia la otra persona. En especial Juliet, quién no contenta con lo que tiene en su casa, se centra en Alex y en su empeño de ser amiga de él. Porque se emperra y se emperra..., hasta el grado del tedio. Alex acaba siendo amigo de ella porque ella está constantemente encima de él y las motivaciones de ella como las de él son para echar de comer a parte.

Sin hacer spoilers, debo deciros que esta novela intenta introducir al lector en el mundo de ella y de él y que nos sintamos atraídos hacia estos dos personajes y no lo logra, no lo consigue lograr debido a que intenta ser algo y no lo es. Intenta ser una historia romántica, de amor adolescente, potente, intenso, mortalmente sincero y, a la vez, con un toque de drama... y se queda a medio gas en todo. Pero en todo.

Los personajes secundarios, que muchos podrían estar allí como mucho más que apoyo, no llegan a ser nada interesantes y tenían potencial. Day y Ethan, la propia hermanastra de Juliet o la hermana de Alex pero sobre todo el padre de ella y su novia Ruth. Ahí había historia que contar y la autora pasa de ella olímpicamente, dejando más que coja la historia.


Opinión personal


No hay historia. No realmente. Durante sus 20 primeros capítulos no te cuenta absolutamente nada y los veinte siguientes son una reiteración continua de los pensamientos de Alex y de Juliet, sobre todo Juliet, sobre cuánto necesita a Alex, de cómo su vida ha cambiado desde que lo conoce y de cuánto anhela sus abrazos y demás. Capítulo tras capítulo. 

A ver, puede ser una historia de amor adolescente pero no es necesario que abrumes al lector con algo que ya tiene bien clarito hace diez capítulos al menos. Solo se logra meter paja y alargar una historia innecesariamente. Porque no pasa nada, así de simple, no pasa nada. Absolutamente nada. La historia que se podría haber contado, podría contarse en veinte capítulos tranquilamente y dando la atención debida al resto de personajes, que no dejan de ser una comparsa de secundarios sin chicha ni limonada. Porque están desaprovechados completamente, hasta tal punto que llegas a olvidarte de ellos y cuando piensas un poco en lo que se te ha narrado piensas, ¿pero y estos? ¿por qué estos no hicieron esto o aquello? ¿por qué este personaje ha tomado esta decisión cuando? Y te das cuenta de que a la autora no le importaban nada en absoluto y que únicamente quería narrar el romance entre Juliet y Alex.

Pues si quieres contar esa historia, que me parece muy bien, hazlo coherentemente. Y no hay coherencia en la historia porque no cuentas nada, solo página tras página de pensamientos repetidos y reiterados y un personaje, Juliet, que parece la versión alegre de Bella en Crepúsculo. 

Hay momentos en los que piensas, «ahí, ahí había tema. Ahora esto despega y vamos a tener un viaje interesante», pero no. Cambia de tercio y vuelves a Juliet, o a Alex, con sus pensamientos hacia el otro y en «cuánto echo de menos...». Se vuelve completamente infumable, empalagoso y te da la sensación de que no te quiere contar nada más. Y hay que contar. Vaya que si hay.

En suma, no me ha gustado realmente. No está bien construido, los personajes no están bien desarrollados, tiene unas faltas garrafales tanto de maquetación como de gramática y ortosintaxis que meten miedo, errores argumentales y agujeros de guión... Un desastre pero hay una subtrama muy interesante, que está a medio cocer totalmente, por la que continúas leyendo la historia y es por esa subtrama por la que le damos la puntuación que le damos.

Hay personajes que podían dar mucho más de sí, pero también son tratados como meras comparsas. Concretamente, los amigos de Alex daban para otra subtrama digna de una serie de televisión  se quedan en..., nada. Cuando quiere volver a ellos al lector ya le da igual. No le importan.

Sé que pensaréis que para gustos colores, pero de verdad, no es ya cuestión de gustos es cuestión de que quieras que te cuenten una historia y que al final pienses que te han tomado el pelo. Al menos con «los Serrano» te reías. Aquí ni eso. Solo podrías emocionarte con esta historia si..., bueno, no sé cómo podrías emocionarte con una historia que no cuenta nada.

No haré spoilers en esta novela, no porque sea una norma que tenemos únicamente, es que si no hago un libro en el blog. Porque no tiene desperdicio... Y creédme, se presta a soltar spoilers.

¡A seguir leyendo!



Valoración


(Y por la subtrama que si no...)

martes, 19 de mayo de 2020

Bella Aurora

Hola de nuevo, viajeros.

Llevamos unos meses fuera del blog y es que hemos tenido una temporada bastante complicada y no hemos podido escribir tanto como nos hubiese gustado. De todos modos no hemos estado ociosos en lo que a lectura se refiere y hemos leído unos cuantos libros de, los cuales, os traeremos sus reseñas próximamente.

Y empezaremos con la primera de ellas, en este caso os traemos la reseña de una colaboración :





Ficha


Autor/a: Mila Rondo
ISBN: 978-1689775755
Tamaño: 150x23 mm.
Número de páginas: 270 páginas.



Sinópsis


Belinda piensa que haber nacido diferente es lo peor que le ha podido pasar en la vida, ya que no es nada nuevo que en la nueva ciudad donde se muda con su madre tampoco pase inadvertida ante los ojos de nadie. A pesar de que su deseo siempre ha sido no llamar la atención, inevitablemente se convertirá en el centro de atención de William. Quien nada más verla, se siente desesperadamente atraído por ella.

Una vez que William entra en la vida de Belinda, descubrirá los misterios que esconde su peculiar apariencia.

¿Hasta qué punto son terribles esos misterios?




Reseña


Con estas palabras, «Bella Aurora» nos intenta explicar de qué trata la historia que desea contar. Y se queda corta, terriblemente corta. Apenas rasca la superficie. Sí, menciona a los dos personajes principales, Belinda y William, y habla un poco de que vamos a sumergirnos en una historia de amor, en una novela romántica entre dos personas, aparentemente,  muy diferentes entre sí.

Y en absoluto estamos ante una historia de amor, al uso. Esto no es una historia romántica donde los dos personajes protagonistas arden en deseos el uno por el otro y se derriten cuando están juntos, pero su amor parece imposible debido a que sus clases sociales son tan dispares. Oh, tiene todo esto, hay un punto muy "Romeo y Julieta", pero Mila Rondo es muy lista y crea entorno a ambos un universo lleno de detalles, matices y «pistas» que, si no se está muy atento, no se cogen en una primera lectura.

La atmósfera con la que juega la autora ayuda mucho a meterse en la piel de los personajes, o mejor dicho, del personaje de Belinda, pues todo está contado en primera persona con cierto aspecto de diario. Al menos, nos recordó a un diario en la forma en que narra los sucesos, aunque claro, al ser en primera persona es un poco lo que se esperaría de la lectura.

Los personajes de esta historia no son planos, ninguno. Desde Belinda, su tía Soraya, el padre de William. En fin, no hay un solo personaje que no esté perfectamente perfilado y se nota que la autora los tiene todos escritos en una libretita o algo, con descripciones precisas sobre cómo son, cómo piensan y demás. Algo que queda de relieve según los enfocas por primera vez pues tienen su propia «voz» y la sensación de ser personas reales es muy fuerte.

La acción transcurre, principalmente, en Santander —al norte de España—, ciudad a la que se muda Belinda desde Móstoles.  Allí hará nuevas amistades y conocerá a este chico, William, del que, como dice la sinópsis, se enamora perdidamente (y él de ella).  Pero no todo será tan sencillo pues Belinda sufre unas aflicciones realmente comprometidas que hacen de su vida un infierno, en muchas ocasiones.

No os perdáis la manera en que la autora tiene de pasar de un plano a otro, pues también va de eso, de viajes entre planos de realidad y la forma en que nos lo muestra la autora es muy visual, muy cinematográfica y usando un elemento muy común. Es que es genial.

Como os decíamos, toda la trama parece estar centrada en una historia de amor, y lo es, pero no es empalagosa ni resulta ñoña en ningún momento, más bien al contrario, se resuelve de forma muy natural.

Pero es que tiene muy mala leche.

Las escenas están llenas de detalles, hay una en concreto, con un atropello que es una auténtica delicia y, encima, no está ahí puesta porque sí, tiene su porqué, su razón.

Y todo en la trama está hilado de una manera tan meticulosa como rigurosa. Es, simplemente genial.

Es difícil hablar sin hacer spoilers, pero de verdad que los giros argumentales no se ven venir. Hay uno que sí, pero cuando lo ves venir casi te lo están diciendo a la cara.

La novela aborda muchos temas, entre ellos el racial, pues la protagonista es..., diferente en un amplio aspecto de significado y el hecho de serlo es algo que le pasa factura, que se refleja en el personaje de Belinda de un modo, a veces, descarnado, incluso cruel. Llega a ser doloroso.

Una escritura muy inteligente, sin duda.


Opinión personal


En la Atalaya estamos encantados de leer a escritores noveles, sobre todo cuando estamos frente a talentos como Mila Redondo. Nos ha encantado como juega con el lector, con los pensamientos, sentimientos y acciones de sus personajes. Nos ha gustado mucho en la Atalaya y leeremos su continuación en cuanto podamos. Eso no lo dudéis.


La única pega que le ponemos, y realmente solo se la pongo yo no mi compañera, es que está escrita en primera persona. De haberlo hecho en tercera podría haber ahondado más aún en el personaje de William, se siente en la novela que quieres saber más de él, conocerle mejor y no únicamente a través de los ojos enamorados de Belinda, la cual es una imagen subjetiva como es lógico. 

Se hace corto de lo entretenida que es y lo bien escrita que está.

Queremos dar las gracias a la autora por confiar en nosotros para hacer la reseña de su novela.

Valoración





sábado, 19 de octubre de 2019

La Espada de la Dioscura

¡Hola de nuevo a todos! Hoy, presentamos:



¡Sí! ¡Ya la tenemos aquí! ¡La última entrega, el último viaje, el final de esta epopeya, de esta trepidante cuadrilogía a la que hemos tenido el placer de darle un muerdo! ¡Y menudo mordisco! Vamos a ello.


Ficha


Autor/a: Erya
Twitter: @eryaescribe
ISBN: 978-84-949661-2-5
Tamaño: 110x180 mm.
Número de páginas: 116 páginas.


Sinópsis


Ya no hacía falta de protegerse de ningún mal. El mal era ella.

«Yo soy la dioscura del sur. Fui rechazada, apartada del torno que me corresponde por derecho. Pero ahora Arcadia vuelve a ser mía.

Creyeron que unas runas y un pergamino serían suficientes para mantenerme a raya. Se equivocaron. Dentro de poco, todo Anbes se inclinaría ante mí.

Una parte de mí morirá cuando cumpla mi destino. Llevo toda la vida preparándome para este momento. Y espero que ella también».


Reseña


¡¡Uff!! Menuda sinopsis que nos clavan desde la editorial para esta cuarta, y última, parte. Con algo así solo podemos empezar por la propia portada.

Como siempre, una ilustración brutal de Ico Lizhen que representa perfectamente qué nos vamos a encontrar en la novela. Y no, no es que estemos siendo sarcásticos, es que es perfecta.

Perfecta para hacerte un spoiler brutal. ¿A quién se le ocurre? ¿Es que no había otra forma de representar la espadita de marras? A ver, salvo que hayas leído los tres anteriores te va a chafar una parte muy importante de la historia. Aunque, eso sí, no te darás cuenta del todo hasta que la hayas leído —pero a poco que seas medio espabilado lo captarás —. En ese sentido medio libra. Pero joe..., mira que no había opciones. Eso sí, como decíamos la ilustración es fantástica. A nosotros nos encanta. Otra cosa, no es el mayor spoiler que te pueden hacer en la historia. Hay otros que aquí no os vamos a soltar porque sería, y perdonad la expresión, una soberana putada.

El universo de Anbes alcanza su máximo esplendor en esta cuarta parte. Una vez más tenemos unos bellísimos entornos, ricamente adornados pero sin saturar, con esa habilidad que caracteriza a Erya. En todo momento puedes sentirte en los diferentes parajes. Puedes notar el viento y la arena bajo tus pies. Tal es el grado en que atrapa la historia.

Y es que si algo merece una especial atención es la historia que nos narra la autora en esta cuarta parte. Hay varios pasajes que, claramente, se ha estado guardando las anteriores entregas y que no nos han dejado indiferentes. Aquí hay material, queridos amigos y amigas, pero material del bueno. Hay madera y mucha, mucha pero que mucha caña. 

Erya ha sacado la artillería pesada y lo ha hecho en ciento dieciséis páginas que no te sueltan ni un instante. Es que no hay paja, no tiene tiempo ni ganas para ella y va al meollo y de qué manera. Podría haber optado por la parte fácil, la sencilla y punto. Pero no, esto no es fácil ni sencillo y es todo un ejercicio de maestría literaria que sobrecoge y emociona a partes iguales.

Ya sabéis que en todas las anteriores reseñas hemos hablado de los personajes y me gustaría que esta siguiese la misma tónica pero, si en las anteriores ya se centraba en ellos, en esta son la propia historia por lo que hablaros de ellos como nos gustaría sería haceros unos spoilers indirectos que no nos perdonaríais seguro.

Por lo que pasaremos por encima.

Existe siempre un conflicto entre los personajes y los autores con el que lidiamos cada vez que nos ponemos a escribir. Ese conflicto suele ser decidir sus acciones, su línea de acción, su trasfondo y su desarrollo a lo largo del relato y, por regla general, ese desarrollo muta, va transformándose desde la idea inicial hasta la final. Esto es algo normal, por muy preparado que tengas los personajes estos siempre «sacan los pies del tiesto», por así decirlo, y toman conciencia propia.

Justamente esto es lo que ocurre con los personajes en «La Espada de la Dioscura».

Todos estaban perfectamente perfilados en las anteriores entregas, incluso el lector podría imaginarse que harían en tal o cual situación pues su construcción era perfecta. 

Menuda bofetada que hemos recibido en La Atalaya al enfrentarnos de nuevo a Erehna, a Fhiro, a Cudrinn, a Oione o a Dedkare. Y, ¿sabéis qué? Estamos encantados de que nos haya pegado esa bofetada. 

Aquí, en la Atalaya, adoramos a Dedk lo sabéis pero en esta cuarta parte no es que lo adoremos, es que nos ha hecho sufrir con él y lo ha hecho de un modo que no nos merecíamos y quizá, quizá, de haber tenido más espacio, habría podido indagar más en el personaje, escarbar más. Porque lo pedía, vaya si lo pedía. No os diremos más, deberéis leerla para saber a qué nos estamos refiriendo pero agarraos, porque vienen curvas.

Y esas curvas vienen con diferentes nombres y uno de esos es Cudrinn. ¡Qué engañados nos tenía a todos el chaval! Es mucho más de lo que parece ser. Sí, señor. Una verdadera joya en bruto. ¿Que si queremos aún darle dos bofetadas? No. Ya no. Bofetadas no, precisamente. Ojo a Cudrinn que tiene mucho que contarnos. 

Fhiro y ....., vaya dos personajes. No pongo el segundo nombre para evitar spoilers. Al escribir esto estamos tragando saliva. Porque, no cabe duda, de que dos de los grandes héroes de esta cuarta parte son ellos dos (por no decir que son los verdaderos protagonistas porque le roban la tarta a Erhena en varios pasajes). Existe una conexión mágica con ellos y el lector. Muy mágica.

Y hablando de magia.

Oione. Es nuestra doncella especial. Queremos una ilustración suya sí o sí para poner en nuestra pared pues se merece un lugar especial. Si Fhiro roba el pastel en muchas escenas a Erehna, Oione roba directamente la fiesta entera. No os perdáis el papel de Oione en esta cuarta parte porque no tiene desperdicio. 

Erehna —no, no nos olvidamos de personajes, es que no queremos mentarlos —, nuestra GRAN protagonista. Nuestra GRAN sorpresa. ¿Queréis saber cómo es el papel de esta inusual bibliotecaria? Es Gandalf. Es Dumbledore. Es Saeltiel. Es la HISTORIA. Cada vez que Erehna aparecía en el relato agarrábamos con más fuerza el libro. Seguimos locos por ella pero tras leerlo mucho más. La portada, como os decíamos al comienzo de la entrada, es todo un spoiler y lo es por lo que esconde el personaje (y cómo lo esconde). Solo diremos una cosa: Nos asusta.

No diremos más.

No hay villanos en esta cuarta entrega. ¿Dioscuro? Oh sí, claro que lo hay y, joder, es aterrador. Nos asusta y nos maravilla a partes iguales. Los anteriores son nada. En serio, nada. Son tres niños traviesos esperando a que papá y mamá lleguen a ponerlos en su sitio con dos bofetadas en comparación. La dioscura del sur es el verdadero monstruo. ¿Y sabéis qué? Siempre ha estado con nosotros.

Pocas veces el final de un relato nos ha emocionado como este lo ha hecho. Todo lo anterior merece la pena.

Preparaos para un final épico, pues tiene épica y no es una épica boba o falta de espíritu. Es que es épica desde la página uno hasta la página ciento dieciséis.





Opinión personal



¿No la hemos dado ya para evitar spoilers? Estamos ante el broche final de una aventura epopéyica digna de los grandes maestros. No exageramos al decir que nos la hemos leído en dos días y no porque no quisiéramos leer  si no porque las responsabilidades diarias nos mantuvieron alejados de sus páginas pero en cuanto podíamos le echábamos mano. 

Tenemos las uñas comidas (literalmente en el caso de mi compañera) por la tensión que nos iba metiendo línea tras línea. Esta historia es magia en estado puro y, a la vez, aventura épica fantástica bien medida y desarrollada. Y queremos más, queremos mucho más. Y se ha acabado y, aunque satisfechos y empachados, queremos repetir y volveremos a sus páginas. Porque es para tenerlo todo junto.

Sí que tenemos que decir que algunas cosas podrían haber sido mejores, pero sabemos que es debido a su extensión y no querer pasarse demasiado en páginas qué, de haber podido, no habríamos puesto pegas.

Existe un pasaje, al poco de comenzar el libro, que cuando ocurre dices «esto quiero verlo» y no se ve. Es para no aumentar la extensión del relato y, la verdad, no queda nada mal así. Pero somos tan ansias que queremos verlo todo. Saberlo todo.

Somos así. Culpa nuestra.

Creo que ha quedado claro que nos encanta por lo que no tenemos nada más que añadir en opinión personal. Bueno sí, pero sería spoiler.

¡Leed mucho!




Valoración


(Y sí, no hay mapa. Pero esta vez no nos hace falta).

miércoles, 25 de septiembre de 2019

El Espejo de la Verdad

¡Hola a todos otra vez! Hoy, presentamos:



Ficha


Autor/a: Erya
Twitter: @eryaescribe
ISBN: 978-84-9477117-2-9
Tamaño: 110x180 mm.
Número de páginas: 84 páginas.

Sinópsis


Nadie puede escapar de las revelaciones del espejo de la verdad.

«Yo soy la dioscura del este. El fuego del sol hace arder la sangre en mis venas, pero la plata de las lunas sabe hacer brillar toda mi bondad.

Los rumores dicen que mi hermana ha muerto, y el grupo de locos que los inútiles de mis hermanos dejaron escapar se ha dividido. ¿Quienes son? ¿Sus asesinos? Si creen que yo seré la siguiente, ya pueden prepararse.

Oigo doce campanadas en la lejanía... ¡Hola, noble extranjero! ¿Quieres visitar el reino de Ireen? El Espejo de la Verdad aguarda para revelarte los secretos más profundos. Asómate».

Reseña


¡Tercer capítulo de «Dioscuros»! ¡Y vaya tercer capítulo! Bufff. ¡Subimos de nivel chavales! Y a un nivel que no nos esperábamos en absoluto. La historia continúa dónde lo dejamos en el libro anterior. Poco a poco nos va contando lo que cada uno de los personajes va viviendo en su propio periplo. Una vez más, y con una maestría que únicamente Erya es capaz de transmitir, nos va profundizando en los héroes de su historia mientras nos suelta zarcillos y nos va dejando con más hype para la siguiente. ¡Porque deja hype y muuuucho!

Volvemos a vérnoslas con Cudrinn y su insoportable forma de ser. Entendedme, por insoportable quiero decir insoportable no otra cosa, no vayáis a pensar que estoy con dobles sentidos. No. En esta historia tiene momentos que son realmente para hacérselos mirar. No, en serio. Se supone que este tío tiene peso en la trama, ¿vale? Joder, a veces preferiríamos a Steve Urkel. Sabéis que no hacemos spoilers..., así que ser más explícitos nos es imposible. Confiar en nosotros. Que Dedkare lo soporte es algo que se nos antoja difícil de tragar. Atentos a cierto pasaje en una arboleda, que no tiene desperdicio. Y sin embargo...

Y ya que hablamos de Dedk..., vamos con él. ¡Adoramos a Dedkare! En serio, lo amamos con todo nuestro corazón. Es un personaje tan, tan, tan bueno que en este capítulo sube de nivel. Pero está con Cud y ambos forman un dúo que cuesta creer que vayan juntos. Mientras que Dedk es aguerrido, decidido, simpático a su manera y capaz de tomar decisiones en momentos difíciles, Cud es todo lo contrario. ¿Por qué Erya los puso juntos? ¿Dos caras de una misma moneda? Nosotros nos hacemos una idea, pero vosotros deberéis leerlo. Y la verdad, no sabemos a qué narices esperáis. Pero creernos también cuando os decimos que vais a sorprenderos, y mucho, con Dedk en este capítulo mas no es con el único personaje. 

Oione es..., ¡joder con la niña! ¡Oione en este capítulo es una caja de sorpresas! Sale poco, es verdad aunque creíamos que le daría más protagonismo al final no tuvo tanto como parecía en un principio. Hay un pasaje en particular que no debéis perderos. Bueno, dos. Porque esta cría es mucha cría y, sin duda, Erya nos guarda una sorpresa para el cuarto con ella. Bueno, con ella..., em..., sí con ella..., ya..., por decir algo ambiguo. 

Vamos con Fhiro. En la Atalaya estamos por hacer una apuesta con este personaje. No, no os diremos cuál, simplemente contaros que si Erya se guarda un as en la manga —y sabemos que son muchos y variados los que se guarda —, uno es Fhiro. En este tercer capítulo Erya se suelta la melena con Fhiro y nos permite conocer al cazador mucho mejor y en muchas más facetas que en las anteriores novelas. Se vuelve aún más tridimensional si cabe y es imposible no empatizar con él, incluso sentir lástima por las cosas que le suceden. Hay toda una subtrama dedicada a Fhiro. No tiene desperdicio. Es brutal. Tiene mala leche, pero mucha mala leche.

Pero para mala leche, lo que Erya nos depara con el que, sin duda, es su personaje principal y, para nosotros, encumbrado a la categoría de personaje del año.

Hablamos, por supuesto, de:

Erehna. No os vamos a mentir, al principio creíamos que Erehna era la propia Erya. Algo muy común en los libros, hay un personaje que es más el propio escritor que un personaje en si mismo: Ian Malcolm en «Parque Jurásico» (Michael Crichton, 1989), por ejemplo. ¡Pero no! Más equivocados no podíamos estar. Erehna ha resultado ser la sorpresa del año. ¡Si alguien lo vio venir ole por esa persona! Porque la verdad es que nadie en la Atalaya imaginamos lo que Erya nos ha deparado con ella en este tercer capítulo. ¡Madre mía que mala leche se gasta nuestra escritora de fantasía favorita! (lo sentimos mucho, Laura Gallego, te adoramos pero Erya nos ha ganado el corazón, el alma y todo lo demás). Y no, no por ello penséis que somos parciales con sus novelas, para nada.  Erehna en este tercer capítulo se crece. Sí, se crece hasta niveles estratosféricos y alcanza una dimensión nunca antes vista. ¿Sabéis cuando un personaje gusta pero pensáis que es de una manera y demás? Vale, olvidaos con Erehna, porque hasta que no leáis este capítulo no tendréis ni pajolera idea. ¡Vaya que no! Así que, por favor, si alguien lo lee antes que vosotros que ni se le ocurra haceros spoilers. ¡Sería una cabronada! ¡Una auténtica gochada!

¡Ufff! ¡Vaya final de saga nos espera!

Los escenarios, como siempre, están ricos en detalles dentro de lo que este tipo de narración pide. No son cansinos, sirven perfectamente para enmarcar las escenas e impide que el lector se pierda y siempre sepa dónde se encuentra en cada momento. Pero es que, en este capítulo además, se convierten en personajes en si mismos, aportando a la historia mucho más que simples decorados bonitos (y no tan bonitos. Agh...). 

Los malos de esta entrega, como en los anteriores, son perfectos en su cometido. Pero no os vamos a hablar de ellos. Ah, ah. Esta vez no. ¿Destacar a alguno? Imposible. No sin spoilers. Sabemos que esperáis que os hablemos del dioscuro de este capítulo, peeeeero..., no. Nos lo reservamos. Solo diremos una cosa: ¡¡¡Mola cantidad!!!

Por cierto, el título y la portada no son alegóricos.







Opinión personal


Este apartado siempre nos causa problemas. En la reseña ya hemos dado opiniones personales y como ya mencionamos queremos ser lo más imparciales posibles. Por eso, esta opinión personal va a ir más allá del simple «nos ha encantado». Es un tercer acto casi perfecto. Sí, casi. Porque adolece de un gran problema. Sí, este tercer capitulo tiene un error garrafal enorme, algo que creemos, Erya no se ha dado cuenta, pero está ahí y cuando la lees te acabas dando cuenta: ¿De qué han servido los dos capítulos anteriores?

(Os levantamos un dedo índice)

Ah, ah. No corráis, no decimos que sobren, os decimos que tal y como se narran ciertos pasajes de la trama principal de la saga en este capítulo, hemos tenido la sensación de que los dos anteriores eran innecesarios en realidad. Sí, han estado genial y como inicio de saga y segundo capítulo son brutales. Bien llevados, bien construidos pero..., en este..., lo anterior se antoja relleno. Claro, no hemos leído el cuarto (el mes que viene cae), así que sin leerlo esperaremos al tirón de orejas a Erya, pero ahora mismo nos apetece darle un buen pescozón. Aunque, ¿qué nos tendrá preparado? También, leído lo leído, podemos esperar cualquier cosa pues esta chica es casi impredecible. ¡Y nos encanta, demonios!

Hay una escena en la que esperábamos leer una cosa. Sucede algo, y algo chungo ¿vale?, pero cuando parece que va a ocurrir algo en relación a lo que estaba pasando..., ¡plash! Cambiamos de tercio y de personajes y cuando volvemos a los anteriores ¡la escena ya acabó y nos la cuenta un personaje! ¡No! ¡Que no! ¡Que nos da igual! ¡Esas cosas se cuentan leñe! Que el libro tiene 90 páginas, ¡perfecto! Pero no nos hagas esto..., que nos dejaste chof. Pero chof. Fue un bajón, de verdad. Un bajón.

Para entendernos, leedlos. Que sí, que os lo decimos siempre: ¡leedlos, leñe! Que no hacemos spoilers. Bueno, nosotros no: ¡La portada es un spoiler como una casa! ¡Eso sí lleva tirón de orejas y pescozón! ¿En qué pensaban? No, en serio, ¿quién fue el genio o la genio? Os lo decimos en la Atalaya que hacemos portadas para libros..., ¡no se hacen spoilers en ellas jamás! Y menos en esta..., ¡qué pecado! Traumatizaditos nos ha dejado.

Para terminar, magnífico tercer capítulo, con muy pero que muy mala leche y también muy gamberro. Atentos a ciertos pasajes en cierta ciudad que no tiene desperdicio.

¡Nos vemos en la siguiente!

¡Leed mucho!


Valoración


(Adivinad que íbamos a poner aquí..., ¿qué nos falta?^^)